“Tiempo y Luz” refleja el amor por una tierra plasmado a través de una colección de fotografías de la provincia

León – 14 ENE 2016 – Redacción

“Este libro nos descubre la amplia y diversa mirada de un artista imprescindible en la fotografía española y leonesa en particular”, señala Amando Casado, responsable del diseño y maquetación del libro. PorqueManuel Martín, hijo del gran fotógrafo y reportero Manuel Martín de la Madrid (FotoExakta, León), además de hundir sus raíces en la tradición familiar, “revela en sus fotografías sus propias esencias vitales: la música, el romanticismo, la poesía, las luces, las sombras, el amor a su tierra… todo un amplio mundo de existencia sensible que de forma natural se deja ver en esta antología, pincelada de su dilatada y fecunda labor artística”.

Como escribe Roberto Castrillo en el prólogo: “La obra fotográfica de Manuel Martín es el resultado de las múltiples facetas vitales y profesionales del autor, de su dimensión humanista y de un trasvase de sus inquietudes y conocimientos al campo de la práctica fotográfica.

Plaza del Grano en 1955

Plaza del Grano en 1955

En gran medida, los conceptos estéticos o técnicos que resultan pertinentes para la interpretación del significado de las imágenes fotográficas que conforman el conjunto de su obra, cobran sentido al situarse junto a las experiencias que las generaron y, al mismo tiempo, evidencian la mirada singular de la que proceden. Sin embargo, son también fotografías que desbordan su localización particular, imágenes dotadas de autonomía estética y potencial significativo universal”.

Y añade Castrillo: “El tiempo y la luz son magnitudes y conceptos que permiten esbozar esta doble dimensión de la obra de Manuel Martín. Por una parte, la imagen fotográfica fija un tiempo concreto, alude a un momento que fue pero que se actualiza en un espectador que toma consciencia del tiempo y cuya mirada lo convierte en mítico al fusionarse con la original.

Por otra parte, la luz, que también posee un carácter técnico relacionado con el contexto generador de la imagen, trasciende su funcionalidad inicial para convertirse en vehículo de transmisión de ideas y emociones surgidas de la composición, las formas o la gradación lumínica contenidas y expresadas por la imagen.

El discurso de sus fotografías incorpora estos dos estratos de lectura complementarios, que si bien sitúan a la imagen en su tiempo histórico, en una concreción objetiva, la traspasan para mostrar una realidad vivida, sentida y abstracta”.