José Pajares Iglesias —músico, fotógrafo, escritor y colaborador de Tam Tam Press— teloneará como “Dandy Roll” a Los Enemigos el viernes, 27 de febrero, en Espacio Vías (León). Reproducimos (tal cual) la nota que ha escrito al respecto, recordando el primer disco del grupo y una caricatura que hace 29 años le hizo su amigo Josele

León – 25 FEB 2015 – Redacción

Coño. El caso es que había ido a Madrid a tocar con los Deicidas, mi banda de aquellos días. Sí. Al Agapo. Una cosa de mucho comentar. El bolo fue muy bien. Ferpecto. Ahí estaba el Turmix enseñando la hucha según entrabas. Una hucha lisérgica que iba acompañada de una sopa de, creo recordar (porque ya estoy en esa edad en que dices mucho eso de “creo recordar”) The Seeds, Count Five… toda aquella peña que se compró un fuzz y no había día que no le diese salida. Ese rollo. Madrid era entonces una Disneylandia molona con moteros, yonkis de los de antes, gente que te miraba mal y camareros muy sobrados que se creían Johnny Thunders pero llegaban a duras penas al disfraz. El hipsterciense en su culmen. Sí. Vestidos de barbaridad. Eso. Estaba graciosete el baño del Agapo. Una sola piscina para todos los aspirantes a las olimpiadas. Una sola fila. La familia que rockea unida va al tigre junta. A lo que sea. Hasta iban algunos a mear. Gente rara. Y se acabó el bolo y nos fuimos a efectuar unas consumiciones. Y en laVía Láctea sonaba también una música muy de moda y te daban con el flequillo los parroquianos. Y ahí estaba Josele que me llamó la atención porque éramos él y yo de los pocos que no llevábamos una camisa de topos o amebas. Y pegamos la hebra. Los Enemigos recién estrenaban flamante primer LP. Un disco urgente más empapado de Joe Tex o de Dr Feelgood que de aquella cosa trepanadora y elevada que preñaba la noche del foro. En algún momento hizo un comentario sobre cruzar la calle y le seguí los pasos sin pensarlo mucho. Y en el otro lado estaba El Puerto. Y allí nos metimos a hacer un safari a las tantas. El paisaje era mejor, claro. Un bareto de una cutrez épica lleno de gente que seguro venía rebotando por las paredes de todas partes. Había una pizarra de esas de las tapas que anunciaba en tiza blanca a diversos precios callos a la madrileña, bocata de calamares, lengua adobada, conejo guisado……y disco de Los Enemigos….1000 pesetas. Allí nos acodamos Josele y yo. Creo que seguí contribuyendo a la economía de Segovia o a la de Escocia un rato. No sabría decir bien a cual. Y él se pidió un carajillo a las cinco de la mañana. Cuando Madrid tenía cinco de la mañana. Transcurría así nuestra noche y a Josele le dio por las bellas artes. En un papelito chiquito, del tamaño de un paquete de tabaco, hizo la caricatura de quien escribe esto y que acompaña el texto. Os diría cual fue el contexto del asunto si recordase alguna cosa en particular, pero lo cierto es que mentiría mucho. Las cosas son dos. La primera es que en un lugar de la cosa pictórica pone, ahí, arriba a la izquierda N.C.A&Asociados, que suena a mafia que jode. La segunda, ya más labor para un psicoanalista fino, es que el hombre, para nombrarme, se tuvo que salir un poquito del mapa. Y las letras se encabalgan. Ese era yo en 1986. O así me veía Josele. Doy por bueno el fotomatón, claro. Sólo han pasado 29 años. Y si dijera que he guardado el caricato todo éste tiempo como oro en paño tampoco diría verdad. Lleva eso en una carpeta todas éstas décadas, y ha sobrevivido a varias mudanzas. Y yo soy muy desastre. Así que ese es el mérito. Lo pequeñajo que es el chisme y lo que ha durado. Ahora que se cierra un círculo que me da mucho placer y abro escenario para ellos me propongo hacerle una camiseta al Josele con mi careto. No por ser su ídolo y que me lleve en el pecho de ese modo, sino por el placer del reencuentro sobre las tablas metiendo ruido juntos. Y se la daré si se tercia en unos días. Y nos tomamos algo donde lo dejamos. Que 29 años no es nada. Y que se anden al loro los de H&M y los de Zara, porque ya veo las pequeñas manos de los niños de extremo oriente replicando la camiseta y dejando a un lado la de los Ramones, que se la pone ya hasta el pijo más espeso. En la Taberna del Puerto podemos beber hasta caernos muertos. Muertos.

José-Pajares-Iglesias