SEO/BirdLife solicita a las comunidades autónomas que regulen adecuadamente las zonas de alimentación de las aves necrófagas, que la legislación autonómica se ajuste a lo dictado en el Real Decreto de 2011 y que dejen de reducirse las fuentes de alimento para estas especies

Madrid – 4 MAY 2016 – Redacción

El sistema de normas de sanidad animal, puesto en marcha en Europa hace más de diez años, con motivo de la crisis de las vacas locas, supuso el cierre de comederos y muladares y la prohibición de abandonar buena parte de los restos de animales en el campo, lo que dejó a varias especies de rapaces carroñeras sin su principal fuente de alimento.

En 2011, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino aprobó el Real Decreto 1632/2011 para regular la alimentación de las aves necrófagas de interés comunitario. Según esta norma legal, cada comunidad autónoma, al tener las competencias en materia de gestión de fauna silvestre, debía aprobar su propia legislación autonómica para delimitar las zonas de protección para la alimentación de las necrófagas y regular la alimentación de las mismas en las zonas de depósito o en muladares. Este Real Decreto se basaba en dos premisas. La primera es la certeza científica de que las aves necrófagas no son transmisoras de ninguna enfermedad, incluso cuando se alimentan con materiales de riesgo; la segunda es la necesidad de garantizar la conservación de estas especies protegidas, en cumplimiento de las Directivas europeas de Aves y Hábitats.

Buitre leonado

Buitre leonado

Hasta la fecha, lamentablemente Madrid, Asturias, Galicia, Euskadi, Murcia y Baleares no cuentan con una regulación aprobada a nivel autonómico. Mientras que en algunas de las comunidades autónomas que sí lo hacen, la norma es completamente inoperativa, al obligar a los ganaderos de explotaciones extensivas a cumplir una serie de condicionantes extremadamente complicados y seguir contratando un seguro para la recogida, transporte e incineración de las reses muertas.

A las dificultades que encuentran las aves para encontrar comida en las comunidades autónomas que no han desarrollado las obligaciones de la norma nacional, se unen otros dos factores que agravan su situación:

– Los buitres ibéricos cada vez consumen alimentos de peor calidad, rebuscando en vertederos o comiendo con mucha frecuencia restos de animales procedentes de explotaciones intensivas donde las reses son tratadas con grandes cantidades de fármacos para uso veterinario, como el diclofenaco, un antiinflamatorio recientemente autorizado en España, a pesar de las mortandades masivas de buitres causadas por este producto en India y otras zonas de Asia.

– Además, la creciente preocupación por la posible transmisión de la tuberculosis bovina al ganado doméstico desde los restos de caza, ha hecho que en algunas comunidades autónomas como Andalucía, Castilla-La Mancha o Extremadura, se esté obligando a incinerar los restos cinegéticos, otro recurso fundamental para las carroñeras, obviando que no existen evidencias científicas de transmisión a través de estas aves, ni atendiendo otras causas de expansión de la enfermedad (como los cambios en los modelos de gestión del ganado).

La situación a nivel mundial de este grupo de aves ya es de por si delicada y en 2015 la nueva Lista Roja de Aves de la UICN, ha declarado algunas de estas especies como en peligro de extinción o vulnerables, debido a su alarmante estado de conservación. Las causas de mortalidad más importantes para este grupo de especies en España son envenenamientos o intoxicaciones, colisiones y electrocuciones con tendidos eléctricos, disparos y desnutrición, especialmente grave en los juveniles y causada por la reducción de sus fuentes de alimento.

Comederos, muladares y abandono de reses muertas, beneficiosos para buitres y ganaderos

SEO/BirdLife considera urgente que se avance en el desarrollo eficaz de la normativa europea y estatal en beneficio de buitres y ganaderos. El fomento de comederos y muladares, que impidan el acceso a especies carroñeras terrestres donde sea necesario, contribuiría a solucionar la difícil situación de las aves y de los propios ganaderos, reduciría los gastos de las administraciones autonómicas, que también sufragan una parte importante del coste de la gestión de las reses muertas, y disminuiría el riesgo de acceso a la carroña por parte de posibles especies transmisoras de tuberculosis bovina.

Notas:

En España hay cuatro especies de aves estrictamente necrófagas: el buitre negro, el buitre leonado, el alimoche común y el quebrantahuesos.

La península Ibérica tiene un papel fundamental en la conservación de las aves carroñeras, y concretamente en España se reproduce el 98% de la población europea de buitre negro, el 94% de buitre leonado, el 82% de alimoche y el 66% de la población europea de quebrantahuesos. De hecho uno de los grandes atractivos para el turismo de naturaleza en España son estas aves ya que en el resto de Europa están extinguidas en muchos países o sus poblaciones son muy pequeñas y mucho menos diversas.

El uso de veneno en el campo provoca la muerte de miles de ejemplares (según datos del Magrama entre el año 2000 a 2010 habrían muerto envenenados 40 quebrantahuesos, 638 buitres negros, 348 alimoches y 2.146 buitres leonados).