Los invernaderos de Almería contribuyen a contrarrestar el calentamiento global, según un estudio internacional del grupo de investigación Campus de Excelencia en Agroalimentación, en el que ha participado el científicos almeriense Pablo Campra

Alemría – Redacción – 11 DIC 2013

La investigación, que ha sido publicada por la revista americana ‘Environmental Science & Technology’ asegura que los invernaderos almerienses contrarrestan el calentamiento global ya que son capaces de generar un enfriamiento de la temperatura local mediante la reflexión de la luz solar por las cubiertas plásticas.

Así, este fenómeno de modificación del clima por la elevada reflectancia solar de la agricultura protegida almeriense fue descubierto por Pablo Campra en 2008, quien lo denominó como “efecto albedo”.

La simulación se ha realizado mediante un complejo modelo físico-informático y evidencia que la reducción media de temperaturas máximas en verano, de más de 0,4 grados centígrados puede llegar a ser de más de 1,3 grados centígrados en días muy calurosos.

Tras analizar los registros históricos de temperaturas del Campo de Dalías en Almería, Campra mostró que, a pesar del calentamiento global y regional, de más de 0,4 grados por década en el sur de España, las temperaturas medias anuales de esta comarca agrícola “no sólo no habían aumentado en los últimos 30 años, sino que mostraban una acusada tendencia al enfriamiento de menos 0,3 grados por década“.

El estudio ofrece una explicación geofísica del fenómeno, basada en un modelo climático que ha sido elaborado mediante el empleo de potentes supercomputadoras del Departamento de Energía de los Estados Unidos, durante una estancia de Campra en el Lawrence Berkeley National Laboratory, en la Universidad de Berkeley de California.

La investigación ha tenido el apoyo del Departamento de Energía de los Estados Unidos, donde ha despertado gran interés el fenómeno del enfriamiento por reflectancia de la superficie en Almería, dado que su aplicación a áreas metropolitanas mediante el blanqueo de techos y pavimentos, permitiría reducir considerablemente las temperaturas veraniegas, el consumo energético y la contaminación.