El desfile de astures y romanos ha invadido, este viernes, la ciudad maragata

 

León – INT- 26 JUL 2014

Tras una calurosa jornada en las Fiestas en honor a la fundación de la ciudad de Astorga, las legiones romanas y las tropas astures abandonaron sus campamentos para mostrar su fuerza a los vecinos de la ciudad durante el tradicional desfile de Astures y Romanos

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Cuando empezaba a caer el sol, los altos mandos de las legiones y civitas romanas afincadas en Astorga desde el pasado 16 de julio tomaron la decisión de reconquistar la ciudad maragata. A las ocho de la tarde los pretorianos del César dirigieron a sus tropas con paso firme y sobrio por la calles astorganas.

Tras los romanos, se pusieron en marcha las tribus astures, eso sí, con una actitud muy diferente a la de sus rivales romanos. En el bando astur la alegría dominaba el desfile, los cánticos y la cerveza, servida en cuernos, amenizaban el camino de las tribus. Al cántico de “es romano el que no bote” y “astures, ¿cuál el vuestro oficio? Auuur Auurr Auuur”, como si de auténticos espartanos se tratara, los astures entraron en las calles maragatas.

Tras pasar por la Plaza Mayor y el mercado romano, el desfile finalizó bajo la muralla astorgana, donde varias catapultas esperaban a las tropas movilizadas. Pero antes de deleitar al público presente con las armas pesadas tuvo lugar una épica batalla a caballo entre el general pretoriano de Roma y el líder de las tropas astures. El vencedor fue el astur, que rápidamente logró desmontar a su rival. El César no pudo así, ver completada la victoria que ansiaba desde el saludo a sus legiones.

Después de la batalla entre ambos guerreros, el protagonismo pasó a ser para las catapultas. Los lanzamientos de sandías y calabazas sorprendieron a los asistentes, con una potencia inesperada las frutas volaban a varios metros de altura para acabar rompiéndose en mil pedazos al contactar con el suelo. Un espéctaculo digno de ver.

En definitiva, los asistentes al desfile, divididos entre partidarios de Roma y de los nativos, pudieron vivir una auténtica invasión astur romana y creerse en otra época pero en el mismo lugar, Asturica Augusta. El mejor ejemplo volvieron a ser los niños, que dieron una lección demostrando que con imaginación estos eventos se disfrutan mucho más.