La garnacha, casta típicamente mediterránea y cuyo cultivo se concentra principalmente en el valle del Ebro, el Rosellón francés y la isla de Cerdeña, ha celebrado su fiesta anual, en la que 80 expertos de 11 países han elegido, en una cata a ciegas, los mejores vinos de garnacha presentados al concurso Garnachas del Mundo

Zaragoza – 11 FEB 2016 – Redacción

En su cuarta edición, primera fuera de Francia, se ha celebrado en el monasterio de Veruela (Zaragoza) y quizá por ello los vinos españoles han arrasado en el palmarés.

En una lista típicamente nutrida de premiados en estos concursos internacionales aparecen nada menos que 82 medallas de oro, y de ellas 56 han ido a parar a vinos españoles. Algunas bodegas han monopolizado premios: cuatro oros para Borsao, del Campo de Borja.

Uva garnacha

Uva garnacha

Participaban 576 vinos procedentes de España, Francia, Italia -los principales participantes-, Grecia, Australia y la República de Macedonia, que se estrenaba.

Como suele suceder, ninguno de los grandes vinos de garnacha de Châteauneuf-du-Pape, Gredos, Priorat o Montsant participaba.

Según explica el Fabrice Rieu, presidente del Concurso y del salón Vinisud, la garnacha destaca por ser la que da lugar a una mayor diversidad de vinos, tanto blancos, como rosados, tintos, dulces e incluso espumosos. No hay otra uva que permita crear tanta diversidad”.

Se trata, con unas 185.000 hectáreas cultivadas, de la cuarta variedad vinícola del mundo, con unas 5.000 hectáreas en la denominación anfitriona, Campo de Borja, más de 10.000 en el resto de Aragón y otras 6.000 tanto en el Rosellón como en Cerdeña, que son las que, con Cataluña, suelen copar los primeros puestos en cada edición del certamen.

En el acto de clausura celebrado después de la cata, en la que cada miembro del jurado ha probado un mínimo de 36 caldos, Fabrice Rieu ha anunciado que en 2017 el Concurso Garnachas del Mundo se volverá a deslocalizar y se celebrará en Cerdeña, cuya ministra de Agricultura acudió a recoger el testigo.