El Mampodre es un macizo leonés compuesto por varias cimas que superan los 2.100 metros y que a su vez hacen de barrera separadora de las cabeceras del Esla y del Porma. Es, junto con el macizo de Peña Ubiña y los Picos de Europa, el tercer gran sistema montañoso calizo de la cordillera cantábrica.

Unido a sus datos de extensión, volumen y altura, Mampodre es un macizo cuya importancia también se basa en el paisaje de modelado glaciar que los hielos y las nieves han originado en estas montañas de Valdeburón y Puebla de Lillo.

Está considerado como Reserva geológica del Complejo glaciar de Mampodre, todo un atrayente nombre para estudiar y comprender los procesos geológicos que han ido transformando el paisaje para dar lugar al entorno natural que hoy podemos conocer.

Al mismo tiempo, Mampodre es destino obligado para montañeros y escaladores que buscan el aliciente de la nieve y el hielo casi perpetuo que estas grandes cumbres albergan durante casi nueve meses al año. Su situación, ligeramente posicionados al sur del cordal cantábrico, al abrigo de humedades marítimas pero recibiendo constantemente nubosidades y precipitaciones unidas a grandes bajas temperaturas, hacen de estas montañas unas de las más “blancas” incluso en años en los que la nieve escasea en otras cotas más altas.

Es también por estos factores, por lo que Mampodre también desgraciadamente lleva fama de montaña registradora de varios accidentes que han costado varias vidas humanas en los últimos años, por lo que es recomendable no intentar ascensiones cuando existen riesgos de aludes.

Hoy no tenemos intención de subirnos a sus alturas, sino, más bien, recrearnos viéndole desde abajo, desde su profundo valle glaciar, posiblemente, uno de los más importantes e interesantes del norte peninsular.

Para ello nos trasladamos a la localidad de Acebedo u Acevedo, la verdad es que no se sabe a ciencia cierta si es con V o con B…. En Acebedo, pueblón grande con apellido resonante en toda España y parte de Sudamérica, tomamos la pista de Gran Recorrido Ampurias-Finesterreque nos introduce en en amplio pastizal del valle de Cosalines, una de las puertas de entrada al Mampodre.

Las lluvias de los últimos días tienen los prados saturados de agua y un verdor tremendo pinta todo este valle de Valdeburón que vemos a nuestras espaldas junto con el Pico Pandián y las Corcadas. La pista es cómoda y no tiene pérdida, pero en una curva hemos de coger la que sigue por el fondo del valle puesto que la principal nos llevaría a Liegos y a Solle.

Así, por el medio de este gran valle paralelo al principal del Río Astura o Esla (aunque en esto también hay dispusta en cuanto al verdadero nombre…), caminamos ya dislumbrando el explendor del Pico La Cruz y el Valjarto, que algo enbrumados, nos saludan. Al llegar al final del valle de Cosalines subimos por una vallina rodeada de un fresco hayedo hacia la majada de Cosalines, donde se asienta una cabaña ganadera y donde vemos también un numeroso grupo de rebecos pastando junto con el ganado.

Desde esta majada, siguiendo el reguero, se podría subir a las inmediaciones del Pico Valjarto, el más meridional del Mampodre por este lado, lo apuntamos para otra vez puesto que vamos a seguir hacia el norte para cruzar la divisoria entre Acebedo y Maraña.

Ya en terrenos de Maraña, otro concejo importante de la montaña Riañesa, el Mampodre se muestra por completo y junto con él todo su antiguo circo glaciar en forma de U, y por supuesto su lago glaciar, que está realmente precioso. Esta es la parte más atractiva de esta reserva glaciar. Aunque por su lado oeste también existen valles glaciares como el de Valverde o Murias, es esta parte de Maraña la más fotografiada y conocida.

Bajamos por un senderín entre prados y peñas al fondo del valle donde un gran neverón nos espera. En este tramo nos tenemos que detener un buen rato para pensar en todo lo que se nos aparece bajo nuestro pies.

El gran neverón que estamos pisando está lleno de piedras y peñascos incrustados en el hielo que nos delata que seguramente estamos pisando los restos de una gran avalancha de piedras y nieve ( una muelda en lenguaje montañés ) que seguramente ha caído desde el gran cono de derrubios que tenemos justo en frente.

El impacto tuvo que ser terrible y su tamaño considerable, teniendo en cuenta que a estas alturas de Junio, queda nieve para unas cuantas semanas más.

Llago Mampodre

Llago Mampodre en una primavera no frecuente en la que la nieve escaseó notablemente (2011)

Pisamos un terreno desconocido. Pocas veces, por no decir ninguna, hemos visto estos restos de avalanchas, este terreno tan destrozado, como si varias palas hubieran estado trabajando aquí durante toda la primavera. Es el escenario perfecto para comprender la actividad de los glaciares, sus lenguas de hielo, sus lagos y su poder destructivo y a la vez creador de valles, como este de Mampodre que desciende hacia Maraña.

Seguimos hacia el lago y vemos como el río que baja de la cumbres penetra en el hielo desapareciendo y volviendo a aparecer 100 metros después junto al lago. Tras explorarlo un poco con sumo cuidado ( el deshielo puede hacer que toneladas de hielo y piedra caigan sobre nuestras cabezas en un segundo ), quedamos impresionados por este paisaje tan ártico, por llamarlo de alguna manera, que sigue cohabitando junto a nosotros en el mes de Junio. Realmente, si enseñáramos a alguien estas fotos sin decirles su localización, la mente les llevaría a los Andes o a los Alpes rápidamente. Pero no, esto es León, esto es elComplejo glaciar del Mampodre, y es una suerte que contemos con estos lugares que nos muestran la formación del paisaje actual de buena parte de la tierra.

El arroyo de alta montaña se ha abierto paso desmenuzando el hielo condensado en el fondo del circo glaciar, creando una gran grieta de más de dos metros de altura

En el lago no se ve mucha actividad de peces ni anfibios, y aunque se debería ver algo, comprendo que no tengan muchas ganas de nadar con la temperatura que debe tener el agua.

El lago cierra el circo glaciar del Mampodre, y el valle, por el que ahora descendemos, sigue entre prados y hayas hacia su salida al valle de Maraña, y de ahí al valle principal de Valdeburón, por donde corre un Esla recién nacido de los valles de Valdosín y Riosol.

El camino hacia Acevedo lo realizamos de nuevo a través del sendero de Gran Recorrido Ampurias-Finisterre, entre prados y hayedos.

Punto de Salida: Acebedo
Punto de Llegada: Maraña
Duración aproximada: 3 horas
Datos de interés: Terreno limpio de pastizal con algunas peñas esparcidas, con senderos y pistas visibles y adecuadas.

El Complejo Glaciar del Mampodre está catalogado como zona de Reserva, así que es obligatorio no alterar nada ni mucho menos perjudicarlo.

Es recomendable no hacer rutas por el macizo en tiempo invernal y muchos menos con avisos por aludes y desprendimientos.

Bien entrada la primavera pueden existir amplias zonas con nieve que dificulten nuestro caminar sin raquetas.

Alojamiento y Comida en Maraña, Acevedo, Lario, Burón y Riaño.

Puede ver más fotografías del Mampodre en este enlace

Texto y fotos de Alejandro Díez González (lasendadelhayedo.com)