Ecologistas en Acción y Greenpeace han advertido de que en España persisten las causas que generan los incendios y reclaman acciones de prevención durante todo el año, tras conocerse que en 2015 se han calcinado más de 65.000 hectáreas en lo que va de año, un 54 por ciento más que en el mismo periodo de 2014

Madrid – 7 SEP 2015 – INT

En este sentido, han lamentado que el presente ejercicio arroja peores cifras en materia de superficie arrasada por el fuego que en los dos anteriores. Concretamente, el coordinador de campañas de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, ha advertido que la temporada de incendios todavía no ha terminado y que los fuegos forestales aún pueden producirse.

Oberhuber, se ha referido a los grandes incendios (más de 500 hectáreas), después de que ese año se hayan registrado 13 siniestros de estas características hasta el momento –frente a los seis de 2014 y los nueve de 2013–. “Esto confirma la tendencia de un progresivo incremento de los grandes incendios por la problemática, sobre todo, relacionada con las condiciones metorológicas”, ha añadido.

Incendios forestales

 

Además, ha subrayado que “lo preocupante” es que el número de siniestros, es decir, la suma de incendios que afectan a menos de una hectárea y a más de una hectárea, se sigue manteniendo. A su juicio, estos datos indican que no se ha logrado mediante la sensibilización y la legislación una reducción sustancial de los focos.

Así, considera que las comunidades autonomas “siguen siendo muy permisivas” con ciertas prácticas que provocan incendios forestales, como la quema de rastrojos y de monte para dar pastos, lo que, en su opinión, indica que “no se está haciendo bien el trabajo”.

“Que se hayan producido en lo que llevamos de año más de 8.500 siniestros indica que siguen siendo muchos los incendios no naturales por actividades humanas”, ha añadido.

Maquinaria agrícola

Además, ha indicado que este año han destacado los incendios provocados por maquinaria agrícola como desbrozadoras, máquinas de cortar paja, etc., las cuales los provocan si se utilizan en la época de máximo riesgo debido a las chispas.

De este modo, Oberhuber ha señalado que las comunidades autonomas deberían “ser más restrictivas” en la utilización de esta maquinaria y también “más exigentes” ante la quema de rastrojos, lo cual “lamentablemente” no está haciendo.

Respecto al aumento de incendios durante los meses de verano, ha indicado que los incendios no se producen por el calor, sino que éste es un factor determinante a la hora de lograr que se quemen muchas hectáreas o los impactos sean mayores.

“El problema es que las causas de los incendios se siguen manteniendo y no se están evitando“, ha manifestado. Además, ha señalado que cuando se dan una serie de condiciones, sobre todo, con altas temperaturas, baja humedad y alta velocidad en el viento, los incendios existentes, debido a la calor y ante estos condicionantes, “son intensos y mucho más difíciles de controlar”.

Ante ello, ha destacado que el trabajo de las administraciones “se tiene que centrar en evitar las causas de los incendios en el medio natural” y en “gestionar mejor el monte”, así como en “desarrollar políticas de prevencion durante todo el año”, porque “no es eficaz” intentar reducir los incendios forestales con actuaciones en julio y agosto, “hay que hacerlas durante todo el año”.

Temperaturas extremas

Por su parte, el portavoz de Greenpeace en materia de incendios, Miguel Ángel Soto, explica que pervive una alta siniestrabilidad (accidentes, negligencias) y una alta intencionalidad, en un contexto meteorológico extremo. Así, señala que el mes de julio ha sido el más cálido de la serie histórica y que se ha superado el valor máximo absoluto de temperatura media mensual, registrado en agosto de 2003 con 26,2ºC.

En este sentido, Soto manifiesta que “todavía queda verano” y que le gustaría pensar que “es imposible” que se repitan veranos con más de 400.000 hectáreas calcinadas y decenas de fallecidos por causa del fuego. No obstante, también sostiene que ante el “gran número de accidentes, negligencias e intencionalidad en el origen del fuego”, y con las proyecciones de los expertos en cambio climático, hay que atenerse a que este escenario podría volver a producirse.

Greenpeace atribuye los incendios a la pervivencia de las causas del origen del fuego (chispas producidas por maquinaria agrícola y forestal, quema agrícolas y ganaderas, negligencias, alta intencionalidad, pirómanos, etc.), la falta de gestión forestal preventivas, los fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, sequías), el aumento de la línea que separa la superficie forestal con urbanizaciones y viviendas fuera de los núcleos rurales, los recortes en gestión forestal, prevención y extinción de incendios, así como la precarización laboral y privatización del colectivo dedicado a la extinción.

“Dependemos del comportamiento ciudadano y la acción de las fiscalías de medio ambiente para investigar, detener, encontrar pruebas incriminatorias y condenar a los responsables de los incendios”, manifiesta Soto.