La etnógrafa y lingüista leonesa Concha Casado Lobato, activista incansable en pro de la recuperación y conservación del patrimonio popular, falleció durante la madrugada del lunes 22 de agosto de 2016, a los 95 años, dejándonos a todos un gran legado —fruto de años de trabajo e investigaciones— y el ejemplo de una vida

Astorga – 29 AGO 2016 – José Luis Puerto (Astorga Redacción)

Concha Casado se acaba de marchar de este mundo, tras una vida de plenitud, en la que se ha dedicado al estudio y la investigación en dos disciplinas relativamente próximas: la lingüística (en su caso, la dialectología) y la etnografía. Concha Casado llegó a la etnografía a través de la dialectología, ya que ella bebió de la metodología alemana de “palabras y cosas”, uno de cuyos abanderados fue el lingüista alemánFritz Krüger, que investigó, por cierto, en tierras sanabresas y en todo el noroeste peninsular.

Fritz Krüger, además, hizo una reseña muy elogiosa de la tesis doctoral de Concha Casado sobre el habla de La Cabrera Alta, lo cual supuso un gran espaldarazo para el libro y para la trayectoria de Concha Casado, que fue una mujer avanzada para su época: estudió cuando pocas mujeres lo hacían y completó estudios en Alemania, lo que era un gran privilegio, debido al origen burgués y acomodado familiar, que contaba con recursos para ello.

Concha Casado Lobato

Concha Casado Lobato

Concha Casado realizó toda su tarea profesional en Madrid, en el CSIC, donde recibió el encargo de montar el laboratorio de fonética. Y, en la capital, entró en contacto con personalidades como Julio Caro Baroja, que la orientó hacia esa pasión por la etnografía, que ya estaba en ella incubada. De hecho, una de las obras etnográficas claves de Concha Casado (que acaso sea su obra maestra en este terreno), la que versa sobre la indumentaria en las tierras leonesas, está prologada por Julio Caro Baroja.

Una vez que se jubiló, Concha Casado regresó a León y, a lo largo de varios lustros, desarrolló su obra etnográfica sobre las tierras leonesas, en campos como las artesanías, los ritos de paso, la joyería e indumentaria tradicionales, la arquitectura popular, etc. Pero su obra se extendió a actividades como la creación de museos (en La Cabrera, en Maragatería…), el ciclo de “Descubre tu Patrimonio” (un verdadero archivo de cultura tradicional leonesa; ciclo en el que tuve la fortuna de acompañarla y de intervenir como ponente, prácticamente desde el principio), las exposiciones, las charlas, las colaboraciones de prensa, las intervenciones en el mundo escolar y educativo, etc.

Concha Casado deja una obra llena de entusiasmo, de entrega y de sabiduría. La cultura tradicional de las tierras leonesas no podrá entenderse nunca sin sus aportaciones.

Su labor fue reconocida con el Premio de las Humanidades de Castilla y León. Pero, para ella, el premio más importante es que la sociedad adquiriera conciencia del valiosísimo patrimonio de la cultura tradicional de las tierras leonesas, para que se preservara y no corriera peligro de desaparecer y caer en el olvido.

Una de mis mayores suertes de mis ya largos años leoneses ha sido la de ser amigo de Concha Casado y el haber realizado con ella no pocas tareas de indagación y proyección etnográfica.

El mejor modo de recordarla es que su obra esté viva entre nosotros. Se lo merece. Por su actitud tan generosa hacia la sociedad de la que procedía, dedicándose siempre al conocimiento, estudio y difusión de su cultura tradicional.

Estas palabras a vuela-pluma solo quieren ser un homenaje en memoria de Concha Casado, que siempre estará resucitada en nuestra memoria.