Más de trescientas ballenas han sido halladas muertas en un lejano fiordo de la Patagonia de Chile, en uno de los varamientos de ballenas que jamás han sido registrado

Madrid – 9 DIC 2015 – crhoy.com

“Nos pareció una imagen apocalíptica. Desde luego nunca habíamos visto algo parecido a esto”, explicó a la AFP Vreni Häussermann, directora del Centro Científico Huinay, que participó de la expedición que halló las ballenas muertas.

Durante el mes de Abril de este 2015 pasado, más de 20 ballenas de la especie Sei -de unos 10 metros de largo- habían sido reportadas muertas tras varar al norte del Golfo de Penas, en la Patagonia chilena, a unos 1.950 km al sur de Santiago.

Ejemplar de ballena Sei

Ejemplar de ballena Sei

Pero un posterior sobrevuelo desarrollado en junio a la región por un equipo de científicos integrado por Häussermann constató que la cantidad de individuos muertos correspondía mucho más elevado.

“Pudimos contabilizar 337 ballenas muertas, incluidos cadáveres y esqueletos”, dijo la científica a la AFP. El hallazgo se llevó a cabo en una extensa área de la Patagonia chilena, uno de los lugares del mundo de más complicada acceso de convenio a Häussermann, y la cantidad de ballenas muertas se completó después de el conteo llevado a cabo en el sobrevuelo, también de fotografías áreas y satelitales.

“Todavía hay muchas áreas a las que no pudimos llegar, de este modo que es probable que haya más ballenas muertas”, agregó Häussermann. Las causas de este varamiento masivo, uno de los mayores alguna vez registrado, serán entregadas por la revista National Geographic -que financió el sobrevuelo- en una próxima edición.

Inicialmente, los científicos habían dicho que los especímenes encontrados no tenían heridas, por lo que se pensaba pudieron sufrir por el oleaje roja o algún tipo de virus.

Un análisis de las autoridades chilenas se cerró incluso que no hubo causas “antropogénicas” en la muerte de los cetáceos, es decir, que no habría intervención del ser humano.

“El análisis inicial es que todos los especímenes murieron en el mismo evento”, sugiere Häussermann, que se excusa de no dar más detalles por la prioridad de información que tiene la revista National Geographic.

“Estamos evaluando todas las causas posibles, no obstante no podemos entregar todavía nuestras conclusiones”, agrega. La área donde han sido halladas las ballenas es de muy complicada acceso, al que se llega en avioneta o seguidamente de distintos días de navegación.

Allí es normal que habite la ballena Sei, poco conocida para la comunidad científica y de la que “ni siquiera hay estimaciones de las poblaciones en el Hemisferio Sur”, según dice Häussermann.

De tratado al Centro de Conservación Cetácea de Chile (CCC), la ballena Sei se caracteriza por tener un cuerpo delgado y esbelto, pudiendo calcular hasta 18 metros de largo. Se alimenta principalmente de kril, no obstante puede comer calamares y peces de hasta 30 centímetros, los que captura nadando en forma regular en la superficie del agua con la boca abierta.

EL CCC describe que la especie Sei “posiblemente sea la más rápida de las ballenas, nadando a velocidades de ciencuenta km/h”.

La Convención referente a el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) la ubica en el Apéndice 1 de preservación, que incluye a todas las especies en peligro de extinción y cuyo comercio se autoriza solamente bajo circunstancias excepcionales.