Cuando prepárabamos esta entrada del fotoperiodista leonés José Manuel López, saltó la noticia de su desaparición en Siria junto con Antonio Pampliega y Ángel Sastre. La hipótesis principal es que están en manos del Daesh

León – 22 JUL 2015 – JM Pérez (Tam Tam Press)

Bajo el lema mujer, vida y libertad cientos de mujeres, en su mayoría muy jóvenes, empuñan las armas en el Kudistán sirio. Han decidido romper con una sociedad tradicionalmente patriarcal que hasta entonces las ha mantenido reprimidas y minusvaloradas como en el resto de los países árabes. No en vano, las mujeres han sido vitales en la liberación de Kobane; cuando los yihadistas del Estado Islámico llegaron había 800 combatientes kurdos para defender la ciudad, de los cuales, 500 eran mujeres.

En un cruce de calles de la ciudad dos milicianas Kalashnikov en ristre detienen una motocicleta. Tras comprobar la documentación de sus ocupantes permiten que sigan su marcha. “Sabemos que los yihadistas del Estado Islámico piensan que si les matamos nosotras no irán al paraíso”, comenta Saria, de 20 años. Además de esto, son muy temidas por su persistencia y su valor en primera línea, hasta el punto que cuando los yihadistas capturan alguna de ellas le cortan la cabeza. Se han convertido en su peor pesadilla.

Fotografia de JM López

Fotografia de JM López

Pertenecen a las Unidades Femeninas de Protección (YPJ), una milicia kurdo siria independiente de la masculina Unidades de Protección Popular (YPG). Ambas constituyen el brazo armado del partido Unión Democrática del Kurdistán (PYD), que desde 2012 autogobierna esta región de mayoría kurda denominada Rojava, en el norte de Siria. Inspirado en la figura y las ideas de Abdula Ocalan, este movimiento social defiende los derechos de las mujeres y promueve la igualdad de género.

Treinta kilómetros al oeste de Kobane se encuentra la ciudad de Jarabulus y uno de los frentes de batalla donde las combatientes plantan cara al Estado Islámico. “Vivimos en un mundo donde las mujeres son dominadas por los hombres. Nosotras estamos aquí para tomar el control de nuestro futuro. Ahora siento que soy muy poderosa y que puedo defender mi casa, mi país, mis amigos y a mi misma”, afirma Torin Khairegi, de 18 años, mientras sujeta con fuerza su Kalashnikov.

Pero su lucha no esta exenta de ciertos sacrificios, al ingresar en las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) las mujeres renuncian al matrimonio y a tener relaciones sexuales, de acuerdo a su ideología.También se ven obligadas a pasar largos periodos de tiempo sin ver a sus familiares, unas circunstancias que no parecen desanimar a las numerosas aspirantes. “Donde estoy ahora los hombres y las mujeres son iguales y todos tenemos la misma mentalidad. Mis tres hermanas y yo pertenecemos a las YPJ”, se enorgullece Aijan Denis, de 20 años.

Todas ellas están dispuestas a dar la vida a cambio de su libertad y sienten que de esta manera contribuyen a construir un futuro mejor. “Una sociedad nunca será democrática sin igualdad y plenos derechos para las mujeres”, afirma Amara, de 20 años, mientras da órdenes en un puesto de control. A su lado Ararat, otra alto mando de las YPJ, sentencia: “la lucha no es sólo por las mujeres del Kurdistán, sino por todas las mujeres del mundo”.

Fotografía de JM López

Fotografía de JM López