La Silvar es el nombre corto de la Asociación para la Reforestación y Conservación de la Naturaleza en Villaquilambre, que nace de la mano de una decena de voluntarios medioambientales del Ayuntamiento de Villaquilambre

Villaquilambre – Redacción – 21 FEB 2014

Nuestros objetivo fundamental –explican- es la reforestación de espacios públicos con especies lo más autóctonas posibles, sobre todo robles y encinas, en consonancia con el desarrollo natural de la zona”. Entre los socios fundacionales –“básicamente, gente ilusionada” hay un ingeniero agrícola, el conocido bioquímico y autor de numerosas obras sobre plantas Manuel Durruti y otros expertos en reforestación, así como “personas que no tenemos demasiados conocimientos al respecto pero estamos deseosos de aprender”, señala Mitadiel.

El coordinador, Juan Antonio Vicente Rodrigo, jubilado de la Banca, añade que “entre nuestros objetivos está, precisamente, dar un poco de caña a los políticos, para que los cambios de gobierno no hagan que se malogren proyectos medioambientales y para ayudarles a repoblar este municipio”.

Primero integrantes de la asociación La Silbar

Primero integrantes de la asociación La Silbar

El próximo 21 de marzo llevarán a cabo su primera actividad de reforestación, para la cual aún están recabando plantas y subvenciones con las que afrontar su compra, sobre todo del Ayuntamiento de Villaquilambre y la Junta de Castilla y León. Se llevará a cabo con escolares de Navatejera, localidad en la que harán la plantación, concretamente en una parcela de la Junta Vecinal que se encuentra frente al cementerio. Se plantarán robles y encinas, especialmente, pero también pinos “si el presupuesto nos obliga a ello”, señala Mitadiel, quien afirma tener especial predilección por los castaños “y otros frutales”.

También se hará una plantación en el Colegio público de Navatejera, Villa Romana, “en este caso de plátanos y árboles de crecimiento rápido para que puedan dar, lo antes posible, sombra a los escolares”.

La Silvar, nombre elegido para la asociación, tiene múltiples connotaciones significativas. Para empezar, es un nombre exclusivamente de León y Zamora, que se da a la Sorbus Domestica o serbal común, una planta de la familia de las rosáceas que proviene del centro y sur de Europa, catalogada como especie amenazada en varios países europeos y en situación preocupante dentro de la Península, donde se encuentra, sobre todo, en la zona oriental y en la meseta del Duero. Bien conocido desde la antigüedad, tiene un gran valor estético y ecológico; su madera es una de las más apreciadas y caras del mundo y su fruto, las jerbas o azarollas, tiene grandes propiedades terapéuticas, como bien sabe Manuel Durruti, autor del proyecto “Botanicum Europa” para la producción, entre otras cosas, de plantas medicinales.

La nueva asociación nace poco después del Plan de Voluntariado de Villaquilambre, propuesto por la concejala Carmen Pastor y aprobado recientemente en Pleno, de modo que prácticamente estrenan sus carnets de voluntarios, en este caso, medioambientales, que permiten canalizar su participación ciudadana y dotarles de ciertos derechos, entre ellos un seguro. Manuel Mitadiel hace, a este respecto, un llamamiento a los vecinos para que participen, bien en esta asociación, bien en otras labores de voluntariado.