Los municipios de la Ruta Vía de la Plata viven de manera particular la Navidad y cualquiera de sus rincones es un buen lugar donde pasar las fiestas.

De norte a sur, a lo largo de la Ruta Vía de la Plata, el espíritu navideño impregna cada rincón de nuestros pueblos y ciudades. Las calles y plazas se engalanan y, año tras año, se conmemoran tradiciones y ritos que nos transportan a un mundo de ilusiones. La Navidad está llena de tópicos y, está claro que, sin ellos, no entenderíamos estas fiestas: belenes, concursos de villancicos, luces y guirnaldas, típica gastronomía e, incluso, pistas de hielo donde patinar. Cada municipio de la Ruta Vía de la Plata vive de manera particular cada una de las tradiciones y cualquiera de sus rincones es un buen lugar donde pasar las fiestas.

Si algo nos viene a la mente a la hora de pensar en esta época del año son los belenes, como el que podemos encontrar en los jardines del Balneario de Baños de Montemayor. En varios municipios se realizan concursos que forman parte de un “recorrido” que todos los ciudadanos pueden visitar, como en Plasencia y su ruta de los belenes; y en otros como en Montemolín, son ya una tradición los belenes vivientes. Ayuntamientos como La Pola de Gordón y La Bañeza colocan un Belén de Cumbres. En el pico Cueto San Mateo y en el Teleno, respectivamente.

Junto a los belenes, en el paisaje navideño no pueden faltar las luces y los árboles de Navidad. En Sevilla se puede disfrutar de un gran espectáculo de luz y sonido proyectado sobre la fachada del Palacio de San Telmo, el Metropol Parasol y la Alameda. En Benavente un gran árbol en la plaza de Santa María disputa la admiración, sobre todo por parte de los más pequeños. Los niños, sin duda, se siguen emocionando al paso de las típicas cabalgatas como las que se celebran en Riosa, Aller, Béjar o la espectacular de Carmona, y viven intensamente la Navidad. En unas ocasiones, escribiendo felicitaciones y participando en concursos de tarjetas navideñas que son posteriormente enviadas a todos los abuelos del municipio, como los estudiantes de Ribera de Arriba; en otras, deleitándose con los trucos del Festival Internacional de Magia en León, o pasando un divertido rato patinando en una gran pista de hielo instalada en la Plaza de Toros de Gijón.

Bonitas tradiciones aún perviven en los municipios de la ruta como la “Ronda de los Aguilanderos” en Morcín, que se celebra el día de Nochebuena, cuando niños y jóvenes cantan en grupos villancicos populares de la zona por las casas vecinas. El aguinaldo obtenido, “aguilando” en asturiano, es repartido después por el cura de la Foz, según marca la tradición. Un evento de antiquísima tradición conservado en la localidad de Casar de Cáceres es conocido como la “Ronda de Reyes”, uno de los actos más significativos que lleva a cabo la Cofradía de Ánimas. Durante los 6 primeros días del año, los rezos y cánticos de un grupo de varones con capas negras que recorren las calles del pueblo por la noche continúan sobrecogiendo a los visitantes.

¿Qué sería de la Navidad sin los villancicos? La celebración de concursos de villancicos o conciertos navideños es todo un clásico. Al Certamen de Villancicos en Fuente de Cantos, que se celebra todos los años, se une en Lena el Concierto de Navidad de los Alumnos del Conservatorio y Talleres Musicales en el Teatro Vital Aza.

Los mercadillos navideños son una tradición en alza, destacan la Feria de Artesanía de Mieres, o el Mercado de Navidad de Llanera.

Y no podemos olvidar la dulce tradición gastronómica navideña en la que Hervás nos deleita con la elaboración tradicional de los deliciosos nuégados que, junto a la sopa dulce, son testigo de la fusión de culturas experimentada siglos atrás.