La capital de Navarra ofrece a los turistas mucho más que las fiestas de San Fermín. Las civilizaciones más importantes dejaron muestras de su asentamiento en el valle, que siempre atrajo a clases nobles, comerciantes y peregrinos del Camino de Santiago.

Su riqueza se plasma en sus calles y edificios, del medievo a nuestros días. La gastronomía recoge los manjares de la montaña y la agricultura de la ribera. Setas y verduras; trufas y legumbres; carnes de ternera y de caza; quesos de oveja y dulces de todo tipo.

En una meseta en el centro de Navarra se sitúa su capital, Pamplona, a 450 metros de altitud y de unos 24 kilómetros cuadrados de extensión. La bañan varios ríos: Arga, Elorz y Sadar, así como regatas o canales de riego, como Santa Lucía, San Macario, Lezkairu, Garitón de Ripalda o la de los Viveros Municipales.

Vestigios milenarios

Rodeada de montañas de poca altitud, la llanura de la cuenca de Pamplona ha favorecido el asentamiento de los humanos. En las terrazas del río Arga se hallaron herramientas de piedra de unos 75.000 años. En el primer milenio antes de Cristo había un poblado de vascones bajo la actual localidad, origen del nombre Iruña, que significa “La ciudad” en vascuence.

El general romano Cneo Pompeyo Magno llegó en el 75 a.C y fundó la villa según el modelo urbanístico imperial. La llamó Pompaelo y la utilizó como enlace estratégico entre la península y Europa. Entre los siglos IV y IX cayó en manos de visigodos y musulmanes. En el siglo X surgió el Reino de Pamplona. A finales del siglo XI los monarcas de la dinastía de Aragón lo repueblan. Llegan los francos o burgueses y potencian el comercio y la artesanía.

En el siglo XVI Pamplona es un puesto avanzado de la corona española ante Francia. Se construye la ciudadela y el recinto amurallado. El crecimiento de la capital navarra se completó en el siglo XX, con las mejoras urbanas, tecnológicas, económicas, sociales y culturales.

Ciudadela de Pamplona

Ciudadela de Pamplona / Turismo de Pamplona

Belleza todo el año

Pamplona es una marca mundial con los Sanfermines y las Fiestas veraniegas del 7 al 14 de julio. En cualquier rincón del planeta hay personas que conocen estas citas y lo han visto, bien por televisión, bien en vivo durante una visita que llena los alojamientos de media región durante esos días.

La capital navarra y sus alrededores son espacios muy hermosos para visitar en cualquier época del año. Es más: cada estación ofrece un colorido y unas sensaciones distintas, al contemplar la vegetación que embellece todos los monumentos y las rutas turísticas que proponemos realizar. Otoño, con la caída de las hojas de los árboles caducos y los colores amarillentos, rojizos, marrones y verdes de varios tipos de vegetación, ofrece una visita agradable a la vista, con una temperatura que permite moverse por las calles y los parques y unos sabores de los productos de la tierra unidos a los boletus y otros manjares de la temporada que vamos a conocer en este viaje virtual.

En los cinco recorridos que proponen los expertos en turismo del Ayuntamiento de Pamplona, se mezclan atractivos para todos los gustos y para cualquier edad y procedencia, desde los que siguen el Camino de Santiago a los que buscan la naturaleza con el Paseo del Arga, o la historia desde las Murallas y la Ciudadela, o bien el itinerario de los encierros y la Pamplona monumental.

Ciudadela y murallas

Empezamos por los iconos históricos en el complejo defensivo de la ciudad, uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura militar en la península. Se puede recorrer la mayor parte de su extensión. Los baluartes muestran bellas vistas de los barrios periféricos y los montes que rodean la urbe. Se trata de un auténtico parque amurallado en el corazón de la capital navarra, con edificios en los que se puede entrar a contemplar muestras de arte moderno que suelen exponerse en su interior, como la Sala de Mixtos y el Polvorín.Se recomienda visitar el Baluarte del fuerte de San Bartolomé, en los jardines de la Media Luna; el Bastión de Labrit, la Ronda Barbazana, el Rincón del Caballo Blanco y el Portal de Francia. Seguimos con el Baluarte del Abrevador y el Palacio Real-Archivo General. Seguimos por el Paseo de Ronda, el Portal Nuevo, la Media Luna de San Roque, el Portal de San Nicolás y completamos la Ciudadela.

Parque fluvial del río Arga

El Arga es afluente del río Aragón, que a su vez, desemboca en el Ebro. A su paso por Pamplona, se constituyen un millón de metros cuadrados en una de las zonas verdes más importantes de la ciudad, discurriendo paralelo al curso del agua un recorrido que pasa por los puentes históricos más importantes, como el de San Pedro (el más antiguo de la capital navarra) y otros, como Magdalena, Rochapea y Santa Engracia. También es interesante acercarse a ver el Molino de Caparroso.

El recorrido es ideal para pasear andando, cicloturismo e incluso remo. Desde el camino se pueden ver fresnos, sauces, alisios, tilos y endrinos. Dispone de merenderos para pasar un rato en el campo sin alejarse demasiado de la urbe.

Ruta del Camino de Santiago

Pamplona es la primera ciudad de la ruta más importante de peregrinaje del sur de Europa por la vertiente francesa. A más de seis cientos kilómetros está la meta del viajero, que atravesará pequeños pueblos, mesetas y montañas, ciudades y caminos de todo tipo hasta llegar a la tumba del apóstol.

Por la ciudad el visitante puede seguir el recorrido habitual del itinerario a su paso por la ciudad, contemplando los templos y las calles medievales del viejo casco urbano y los puntos más representativos, las iglesias y su simbología jacobea. Los puntos están señalizados para todos los que siguen las marcas de la concha del apóstol: el portal de Francia o Zumalacárregui, el Rincón del Caballo Blanco, la Catedral de Santa María la Real, el Ayuntamiento, la Iglesia de Santo Domingo, el Museo de Navarra, la Iglesia de San Nicolás y la de San Lorenzo.

Parque Yamaguchi en Pamplona

Parque Yamaguchi en Pamplona / Cortesía de Turismo de Pamplona

Pamplona monumental

Otro modo de ir descubriendo la ciudad, coincidiendo con varias de las calles y puntos interesantes que podemos ver en las rutas anteriores, es fijándonos en las construcciones religiosas, administrativas y monumentales. Al ir recorriendo estos lugares, también vamos conociendo la evolución arquitectónica e histórica de sus edificios y calles, los blasones y los estilos constructivos de otras épocas, señorío, religiosidad, zonas administrativas y de encuentro, etc. Paseando, los visitantes pueden entrar en tiendas y locales de hostelería para conocer los productos de la tierra.

Podemos contemplar las iglesias más simbólicas incluida la catedral; los palacios nobiliarios en mejor estado de conservación, sus escudos blasonados, los museos y los edificios administrativos más importantes, además de algunos puntos clave en la vida de la ciudad.

Algunos de los puntos señalizados coinciden con otras rutas, pero los viajeros que prefieran este itinerario, verán estos edificios: Plaza del Castillo, Palacio de Navarra, Baluarte, Ayuntamiento, Calle Zapatería, Calle Mayor, Basílica de las Agustinas Recoletas, Museo de Navarra, Navarrería, Pamplona Contemporánea, Catedral de Santa María la Real, Fortín de San Bartolomé, Bastión de Labrit, Ronda Obispo Barbazán, Baluarte del Redín, Revellín de los Reyes, portal de Francia, Taconera, Baluartes del Abrevador y del Pilar, Palacio Real que alberga el Archivo de Navarra, Paseo de Ronda, Portal Nuevo y La Ciudadela.

Lugares de visita recomendada

Hay algunos parques como Yamaguchi y el Planetario, con inspiración oriental, o la Taconera, con los jardines más antiguos de la capital navarra, recomendables totalmente. En las rutas programadas hemos ido citando algunas construcciones históricas, culturales, religiosas o de belleza arquitectónica. En varias de ellas se albergan museos o centros de interpretación o se realizan visitas guiadas.

A continuación presentamos los más destacados:
-Museo de Navarra, el más antiguo de la ciudad.
-Museo Oteiza. Fundación Jorge Oteiza lo dedica al estudio, conservación y exposición de sus obras.
-Museo Catedralicio, de la Catedral de Pamplona.
-Museo de Pablo Sarasate, un espacio para recordar al violinista pamplonés.
-Centro de interpretación de las fortificaciones, para conocer con más detalle cada uno de los aspectos primordiales de las murallas de la ciudad.
-Museo Universidad de Navarra, alberga obras de Tàpies, Oteiza, Palazuelo o Rothko.
-Casa consistorial. Desde su fachada, del siglo XVII, se anuncia el comienzo de las fiestas de San Fermín.
-Palacio de Navarra, como símbolo de la identidad histórica de Comunidad Foral.
-Archivo General de Navarra, un edificio del siglo XII rehabilitado.
-Baluarte, que acoge uno de los más grandes palacios de congresos de España.
-Parlamento de Navarra, la sede permanente de las cortes regionales.
-Edificios religiosos que se pueden visitar: Catedral, Iglesias de San Nicolás y San Cernin.

Estofado de ternera de Navarra

Estofado de ternera de Navarra

En el plato: caza, carnes y verduras

La diversidad geográfica de toda la región aporta gran variedad de productos a la mesa, que van desde los lácteos y la caza del Pirineo, pasando por el cordero o los vinos de la Zona Media, hasta las afamadas verduras de la Ribera. Todos ellos están presentes en cualquier punto de la Comunidad. Se pueden hallar menús que utilizan como base la caza o los productos micológicos; sidra y quesos con Denominación de Origen Roncal o Idiazábal.

Las verduras ocupan un lugar privilegiado en la gastronomía navarra. Tiernas y frescas, son cocinadas de diferentes maneras y entre todas las variedades destacan las alcachofas (mejor si son de Tudela y preparadas con almejas), las habas, el cardo y la borraja. Entre las especialidades culinarias elaboradas con productos de la huerta navarra sobresalen la menestra de verduras, el pisto, la piperrada (pimientos y tomate), y el gazpacho navarro, así como la ardanzopa o zurrukutun, sopa elaborada con los caldos sobrantes de las verduras. Los cogollicos de lechuga, los tiernos espárragos y los pimientos del piquillo son también imprescindibles en cualquier menú típico de Pamplona. Entre las legumbres son muy apreciadas las alubias rojas y las pochas, cocinadas con rabo de cerdo o con codornices.

Dentro de las carnes, son famosos sus chuletones, tanto de buey como de ternera, el cordero en chilindrón, las magras con tomate, las manos de cuto, los menudicos (paticas y tripas de cordero acompañadas de sangrecilla), el gorrín asado (cerdo pequeño) y el zikiro jate (cabrito capado, asado con leña de haya). Aunque propias del valle del Baztán, en Pamplona también es posible degustar baztanzopas, una variante de las migas de pastor cocinada con grasa de carnero y verduras. Los Sanfermines son un buen momento para probar un estofado de toro o alguno de los guisos que tienen la carne de este animal como elemento principal, tales como rabo de toro estofado, pata de toro con pimientos, chuletas de novillo bravo a la cazuela o rabadillas a la parrilla. Esta carne es tan apreciada durante las fiestas que para satisfacer la demanda los mercados de Pamplona se abastecen también con reses lidiadas en otras ferias. Mención aparte merece la caza: jabalí, gamo, corzo y ciervo, así como una variada carta a base de conejos, faisanes, liebres, palomas, perdices, becadas, tordos, patos, ansarones tórtola y codorniz. A destacar las perdices al chocolate. Otro plato muy preciado son los caracoles, con perejil, en salsa de tomate o de ajos.

La matanza del cerdo o matatxerri permite la elaboración de embutidos de gran calidad, como el chorizo de Pamplona, la txistorra, la birika (longaniza hecha con partes del corazón y pulmón), las salchichas blancas y la morcilla. La matanza también da lugar a tortas de txantxigorri (residuos fritos de manteca mezclada con masa de pan, azúcar y canela). En Pamplona y su comarca es muy popular el relleno, una especie de morcilla de color amarillo hecha con sebo de cordero, huevo y arroz. Este embutido tiene una variante llamada zuri-beltza, en la que estos ingredientes se mezclan con sangrecilla de cordero y tomate. Algo más refinado es el excelente foie-gras que aquí se elabora y que procede del pato cebado.

En lo que se refiere a pescado, el salmón del Bidasoa se prepara con setas o guisado con verduras. Se recomienda probar las truchas a la navarra (fritas con jamón), las anguilas con pochas, la merluza a la navarra (lomos de merluza rellenos con setas) y a la koskera, los chipirones en su tinta, el besugo asado, las kokotxas o las chipas y madrillas fritas o en tortilla. El ajoarriero (bacalao) se cocina de múltiples maneras, con leche, con langosta, encebollado, o con piperrada.

En los postres Pamplona es un compendio de la repostería navarra. Los postres de leche, los quesos y la repostería tradicional compiten en popularidad, y según las fechas, hay otras especialidades como los roscos por Reyes, las tortas de txantxigorri y los roscos bendecidos por San Blas, o los buñuelos y los huesos de santo el 1 de noviembre. Los canutillos, los chandríos, las coronillas y la goshua son otros ejemplos de la repostería clásica. Para probar una auténtica cuajada o gaztanbera, habrá que salir de la capital navarra, lo mismo que para tomar una sopacana (sopa dulce hecha con leche, azúcar, canela, y manteca de capón o gallina). También las torrijas o leche frita, o la Costrada de Aoiz. Queso con membrillo y nueces, cuajada o frutas como el kiwi, sin olvidar sus exquisitos chocolates arteanales.
Otros productos D. O. son: aceite y vinos de Navarra, cava y vinos D.O.C. Rioja. En cuanto a Indicación Geográfica Protegida, el Pacharán es de lo más reconocido fuera de la región.

Setas y hongos

Navarra es un auténtico paraíso micológico por el clima y la situación geográfica, además de las lluvias otoñales. Se pueden degustar los ‘boletus aereus’ que se hallan en robledales, hayedos y castañares; ‘boletus edulis’ que se relacionan con el verano y el otoño en bosques de coníferas y caducifolios; la reina es la ‘amanita caesarea’, uno de los más cotizados y que, según los expertos, anuncia el final de la temporada micológica en la zona. Entre las variedades de setas más solicitadas están los ‘perretxikos’ que no son fáciles de recolectar y en temporada se suelen añadir a las ‘migas de pastor’. Otra variedad es la ‘illarraka o pardilla’, muy habitual en los bosques de hayedo y pinares, aunque en estos últimos, adquiere un gusto resinoso que a la gente apetece menos.

Para regular la masificación y evitar los abusos en la recolección de setas y hongos, en el valle de Ultzama, de 5.800 hectáreas, han creado un Parque Micológico. Para entrar, los aficionados abonan una cuota de entre 5 y 10 euros diarios, en función de los kilos que recojan. Dispone de un punto de información donde se ofrecen las explicaciones sobre las numerosas especies comestibles y se aclaran las dudas sobre frutos recogidos.

Ternera de Navarra

Producto con Indicación Geográfica Protegida, el más alto nivel de reconocimiento europeo dentro de las Denominaciones de Productos de Calidad. Este etiquetado garantiza que la ternera ha nacido y se ha criado en la región y que su raza corresponde a las del tipo pirenaico, las de razas Blonde, Parda Alpina y Charoláis. Esta calificación certifica que los terneros son amamantados hasta los seis o siete meses y pasan luego a alimentarse en los pastos y con materias primas naturales.

La Ternera de Navarra no sólo es una carne tierna y jugosa, de un color rojo característico y con un poco de grasa intramuscular, sino que además es muy sana y natural, rica en proteínas, vitaminas y minerales tan esenciales como el calcio, el hierro y el fósforo. En la mayoría de restaurantes de la Comunidad Foral puede saborear esta exquisitez en forma de chuletón, especialmente en los asadores.

Queso Roncal

Queso Roncal

Quesos con Denominación de Origen

Hay dos quesos con Denominación de Origen en Navarra: el de Roncal y el de Idiazábal. El de Roncal fue el primero en conseguir una Denominación de Origen en España.

En la zona nororiental de la montaña navarra, en los siete municipios que conforman el Valle del Roncal (Uztárroz, Isaba, Urzainqui, Garde, Vidángoz, Burgui y Roncal) se elabora este queso, conocido como el “hijo del Pirineo”. La temporada es en los meses de diciembre a julio, en la época de partos de las ovejas. Es un queso artesanal producido con leche cruda de oveja rasa y de oveja latxa, cuajo y sal. Tiene forma cilíndrica, bordes vivos y corteza natural, dura, gruesa, de color que puede ir desde el pardo rojizo hasta el gris azulado. Su peculiar sabor es recio, bien definido y tiene un toque picante. Resulta muy mantecoso.

En cuanto al Queso Idiazábal, ha sido reconocido oficialmente como “Producto Patrimonio Culinario Europeo”. También ostenta la medalla de oro de la Academia Internacional de Gastronomía, por ser uno de los mejores quesos del viejo continente. En las subzonas de Urbía, Gorbea, Aralar, Urbasa, Bidasoa-Baztan y Pirineo navarro, se produce el Queso Idiazábal, con Denominación de Origen desde el año 1989. Es el fruto de la unión de las denominaciones de Idiazábal y Urbasa. Se elabora con leche de oveja latxa, típicamente pirenaica, pequeña y rústica, de cabeza oscura o rubia, muy adaptada a los ciclos de pasto. Se ordeña de forma natural entre marzo y julio. Sus piezas son de pequeño tamaño, su forma cilíndrica y su corteza dura, lisa y de color homogéneo, que va desde el amarillo pálido al pardo oscuro. Ofrece un sabor intenso y equilibrado, ligeramente picante, que permite que todos los matices de gusto estén presentes sin destacar ninguno sobre los demás.

Citas festivas y gastronómicas

La Asociación de Hostelería de Navarra organiza la Semana del Pincho. Este año ha tenido lugar entre el 10 y el 19 de abril. Con ello se conmemora la cultura del pincho. Más de noventa bares participan cada año en varias localidades, aunque la mayor concentración se da en la capital. Se crean delicadas recetas muy elaboradas que compiten por alcanzar uno de los galardones: oro, plata o bronce, que otorga el jurado, además de premios temáticos a los que incluyan productos navarros como el espárrago, la alcachofa o la ternera. Más información: www.semanadelpincho.es

Fiestas de San Fermín, del 6 al 14 de julio. Fiesta de Interés Turístico Internacional. Desde el Chupinazo hasta el “pobre de mí” la capital se transforma en una explosión de vida y fiesta las 24 horas del día. Miles de personas de todo el mundo recorren la ciudad. El encierro es el momento del día más emocionante, aunque luego la fiesta continúa con “caldico”, chocolate con churros, Gigantes y Cabezudos, aperitivo, corrida de toros, fuegos artificiales, cenas y baile toda la noche.

Para los amantes de los quesos, Roncal en las fiestas de la Virgen de agosto ofrece el certamen-exposición de quesos roncaleses. También se puede visitar el Museo del Queso, en Uztárroz y conocer su proceso de elaboración.

El queso Idiazábal también tiene una cita anual el último fin de semana de agosto en Uharte-Arakil, con motivo del “Artzai Eguna”, que consiste en una feria en torno a los perros pastor al queso Idiazábal. Los visitantes pueden conseguir, mediante subasta, las mejores piezas.

Sanfermines en Pamplona

Sanfermines en Pamplona

Los apasionados por la micología, pueden disfrutar de varias etapas.

-En septiembre, Elgorriaga acoge todos los años una fiesta organizada por la Cofradía del Hongo y de la Seta de Navarra.
-En octubre, las Jornadas de Setas y Hongos de la Asociación de Hostelería de Navarra. Entre final de octubre y principios de noviembre, en Valdorba, cerca de Pamplona, hay varios paseos micológicos señalizados y se celebran jornadas de degustación.
-También en noviembre, en Tudela, Jornadas Micológicas de la Peña Beterri.
-En diciembre, en Valdorba y alrededores se celebra la Feria de la Trufa, con actividades de demostración y degustación.

Otras fiestas a tener en cuenta:
-Musicata, en Allo: catas de vino con música en directo, en el mes de julio.
-Semana de la Brujería de Bargota, en la tercera semana del mes de julio.
-Metauten ofrece actividades truferas de verano, entre julio y agosto.
-Semana Medieval y mercados de Antaño de Estella-Lizarra, en la 3ª semana de julio.
-Día del Ajo, en Falces, para Santiago.
-Veladas musicales, la última semana de julio, en Casa Gurbindo, Pamplona.
-Concurso de El Feo de Tudela. Los mejores tomates de la ribera se miden para elegir al de mayor calidad.
-Turismo cultural y gastronómico, Enoturismo, durante el verano, con varias rutas que organizan muchas de las bodegas de la región.

Foto de portada: Plaza del Castillo, Pamplona / Turismo de Pamplona