La Calzada de la Plata, a su paso por la Comunidad de Castilla y León, atraviesa las provincias de León, Zamora y Salamanca. Únicamente el tramo correspondiente a la provincia de Salamanca, era considerado Bien de Interés Cultural, por su declaración por Decreto de 3 de junio de 1931

León – 9 JUN 2017 – B. Espeso (Patrimonio de CyL)

Por tanto, se hizo extensiva su declaración al trazado completo de la Calzada a su paso por la Comunidad Autónoma de Castilla y León, delimitando la zona afectada por la declaración en su recorrido por las provincias de León, Zamora y Salamanca, a fin de hacer efectiva la protección de este singular itinerario cultural, afectando a los términos municipales, localidades y núcleos urbanos que atraviesa (incoado 19/12/2001).

Situada en el Oeste peninsular, la Calzada de la Plata es una vía de comunicación que discurría de sur a norte a lo largo del territorio vettón., uniendo las importantes ciudades de Emérita (Mérida) y Astúrica Augusta (Astorga). La calzada fue heredera de una vía de migración protohistórica sur-norte, que acercaba las reservas gallegas de estaño. Los primeros habitantes de España recorrieron esta parte de la península siguiendo su trazado.

Calzada de la Plata a su paso por la provincia de Salamanca

Calzada de la Plata a su paso por la provincia de Salamanca / Cortesía de elnortedecastilla.es

En la época romana, se convierte en uno de los caminos de mayor importancia en el extenso viario romano, siendo utilizada como medio de comunicación cómodo y rápido para las tropas en su avance hacia el Oeste peninsular. En este sentido, la calzada romana se configura como el gran itinerario a través del cual se estableció el más antiguo y próspero comercio de metales entre el norte y sur de España. A comienzos de la época imperial, la calzada presenta su definitivo trazado que en gran parte se conserva hasta el siglo XVIII. Tiene una anchura de cinco metros, con tres capas de afirmado cubiertas por grandes lajas de piedra que constituían el firme, arqueado para dar salida a
las aguas.

Las distancias se señalaban con el «miliario», piedra cilíndrica de granito en el que aparecían las millas que distaba del punto de partida y junto a sus títulos y cargos, el nombre del emperador que había realizado la última reparación del camino. Cada veinte o treinta kilómetros, la red disponía de posadas, «mansio», dedicadas al descanso de viajeros y animales y cada cinco o diez, simples cambios de tiro llamados «mutationes».

Algunas de estas mansiones, extramuro de las ciudades, son hoy día importantes núcleos de población; Salmantica-Salamanca, Oceloduri-Zamora o Brigaecium-Benavente son vivos ejemplos.

Con la llegada de las invasiones germánicas, la calzada pierde su razón de existir y se inicia un período de decadencia que terminaría siglos más tarde con la invasión árabe, en que se produce su revitalización al ser utilizada como vía de penetración hacia el norte. En su avance por el Oeste Peninsular, los árabes encuentran este magnífico camino y lo llaman «balath», «el camino».

Durante el siglo XII, parte de este antiguo trazado se incorpora como camino de peregrinación a Santiago de Compostela. En el período bajo-medieval se utiliza como cañada ganadera, convirtiéndose en una de las vías pecuarias más importantes de España. Las «Cañadas Reales de la Mesta» se superponen y coinciden en buena parte de su trazado con la Vía de la Plata.

Al comienzo de la Edad Moderna su importancia decrece progresivamente, quedando relegada a una significación casi exclusivamente ganadera.

La Calzada de la Plata, a su paso por Castilla y León, recorre unos 263 Km. de longitud a lo largo de tres provincias: León, Zamora y Salamanca, afectando a 59 municipios, 62 localidades y atravesando 27 núcleos urbanos.