Los restos del antiguo palacio de la familia de los Quiñones, condes de Luna desde Enrique IV, se adosan a la muralla antigua de la ciudad, en el ángulo suroeste, frente a la plaza del Conde, actual mercado cubierto, y próximo a la iglesia de San Salvador y el Palacio Real.

El conjunto ha sido muy transformado en diversas etapas quedando restos de numerosas épocas, pues se extendía desde el torreón renacentista siguiendo toda la muralla hasta el “Cristo de la Victoria”. Una indagación arqueológica profunda en los muros de todos estos edificios aportaría notables noticias al respecto.

En la actualidad son propiedad de la “Fundación Carballo” establecida en 1951 y se encuentran arrendados a diferentes almacenes y establecimientos.

De los restos más antiguos destaca la portada pétrea del siglo XIV; ostenta en el tímpano, bajo arco apuntado, las armas de Pedro Suárez de Quiñones y de los Bazán, éstos por doña Juana Bazán, esposa de don Pedro; encima un balcón dentro de arco apuntado con tres ventanas de arco de medio punto sobre columnas, las extremas sogueadas y lisas las de dentro con capiteles corintios esquemáticos, todo ello prerrománico y aprovechados de construcciones altomedievales.

Las dos alturas se corresponden con dos salones profundos que estuvieron decorados con labores de yesería y artesonados mudéjares de los que se conservan restos en los Museos Arqueológicos de Madrid y León.

El torreón fue construido en la segunda mitad del siglo XVI constando en obras en los años de 1572, 1573 y 1588 siendo aparejador de las mismas Andrés de Buega, artífice al servicio de Juan del Ribero Rada, por lo que la traza le corresponderá a éste.

La fachada y torre que continuaba delante de la del siglo XIV se demolió en 1862. Resta la primera torre restaurada después de 1979 en que sufrió el desplome de su cubierta; está construida con sillares de mármol jaspeado de Cartagena y almohadillado inverso. Tiene tres cuerpos, el primero con entablamento dórico, el segundo con ventanas decoradas con antepechos con las armas de los Quiñones, pilastras jónicas y frontones y el tercero similar al anterior, todo con aire florentino renacentista mostrando así el cosmopolitismo de los Condes de Luna, contrario al casticismo de los Guzmanes expresado en su palacio leonés. (Javier Rivera Blanco – Patrimonio de CyL)

Foto de portada: Palacio del Conde Luna / leon.es