El Burgo de Osma creció sobre las ruinas de la antigua Uxama una vez que la Castilla fue afianzando sus fronteras con el Al Andalus en la línea del río Duero.

Si bien tenemos noticias de la primitiva catedral de Uxama en el siglo VI, el actual templo data del siglo XII, aunque la catedral románica fue demolida para construir la catedral gótica que hoy podemos ver, en un estilo próximo al monasterio de Las Huelgas de Burgos o la catedral de Cuenca. Las bóvedas ojivales se van construyendo a lo largo del siglo XIII con notables resabios del primer gótico.

El templo presenta una planta de tres naves y crucero, situando el coro en la nave central. La torre campanario del siglo XVIII y el claustro renacentista completan el conjunto.

Al exterior tres portadas góticas: la de San Miguel, la de la Capiscolía y la portada meridional en el crucero, dedicada a la Virgen y perteneciente al gótico final del siglo XV.

El templo fue modificado con construcciones posteriores ya del siglo XVIII como la girola y sobre todo la sacristía y la capilla de Palafox, ambas realizadas por Juan de Villanueva en estilo neoclásico.

En escultura destaca el sepulcro gótico de San Pedro de Osma; en el renacimiento el magnífico retablo de Juan de Juni, Juan Picardo y Pedro de Andrés, de asombroso dinamismo en la traza y en la plástica, que nos recuerda el retablo de la Antigua de Valladolid.

Y en la pintura debemos destacar el retablo de San Ildefonso del maestro de Osma y sobre todo el Beato de Liébana, códice mozárabe fechado en 1086.

Este amplio abanico artístico que se despliega desde el siglo XI hasta el XVIII muestra la inteligencia de los promotores y el buen hacer de los artistas en una catedral que a pesar de estar alejada de los grandes centros artísticos enseña al visitante una serie de obras excepcionales en un espacio bello por su sencillez. (Fernando Huerta (Amigos de la Catedral de Astorga))