Se trata de uno de los trabajos considerados más influyentes en el área de la ecología evolutiva y ha inspirado en las últimas décadas docenas de libros y miles de estudios. Cuando se llevó a cabo este estudio, en 1964, no se sospechaba el peso ecológico del fenómeno de la ‘co-evolución’

Madrid – Redacción – 11 FEB 2014

El entomólogo, ecólogo y biólogo de la conservación Paul R. Ehrlich ha sido galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2013 en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación por sus “contribuciones fundamentales” al sector, que incluyen conceptos “altamente innovadores como la co-evolución”.

Esta teoría determina que las interacciones que tienen lugar entre diferentes tipos de organismos, sin que medie intercambio genético, habrían contribuido a la enorme diversidad de especies de plantas e insectos. “El profesor Ehrlich avanzó la idea seminal de que las interacciones de las plantas y los herbívoros configuran la historia evolutiva de las especies como un motor para la generación de diversidad”, señala el acta del jurado.

Se trata de uno de los trabajos considerados más influyentes en el área de la ecología evolutiva y ha inspirado en las últimas décadas docenas de libros y miles de estudios. Cuando se llevó a cabo este estudio, en 1964, no se sospechaba el peso ecológico del fenómeno de la ‘co-evolución’.

El premiado ha explicado que este trabajo, que firma junto a Peter H. Raven, se realizó con “una emoción creciente”, porque tanto él como su colega sospechaban que la ‘co-evolución’ era, en general, “un proceso infravalorado”. “Creo que nuestro trabajo ha sido tan ampliamente citado porque por primera vez analizó en profundidad las relaciones evolutivas entre dos grandes grupos de organismos íntimamente relacionados evolutivamente”, ha declarado.

La búsqueda del origen de la biodiversidad en la ‘co-evolución’ formaba parte de una investigación mucho más amplia, para la que Ehrlich montó en los años sesenta en la reserva ecológica de la Universidad de Stanford. Unas instalaciones experimentales que siguen funcionado y que han permitido desarrollar uno de los estudios ecológicos de más larga duración en el mundo.

Como explica el acta, Ehrlich “recurrió a estudios experimentales a largo plazo para documentar patrones en la dinámica de poblaciones y estructura genética y los factores que los regulan”. “A través de su trabajo con mariposas como sistema de estudio, logró desentrañar el papel del clima y de las interacciones ecológicas en la regulación de las poblaciones. Este estudio abrió un nuevo horizonte en la investigación de la dinámica de metapoblaciones y su probabilidad de desaparición como resultado del balance entre colonización y extinción“, añade el texto.

Impacto del humano en la naturaleza

Y es que, la ‘co-evolución’ no ha sido su único logro destacado. El jurado también destaca otros estudios de Ehrlich de los que surgieron conceptos como la ya mencionada ‘dinámica de metapoblaciones’ o los ‘servicios ecosistémicos’.

También ha sido pionero a la hora de cuantificar el impacto de la actividad humana en la naturaleza, y en el desarrollo del concepto de sostenibilidad ecológica. Uno de sus trabajos más citados, publicado en la revista ‘BioScience’ en 1986, analiza por primera vez cuánta producción primaria consumen los humanos.

La producción primaria es la biomasa que generan los organismos fotosintetizadores, los únicos capaces de introducir energía en el ciclo de la vida en la Tierra convirtiendo la luz solar y el dióxido de carbono en materia orgánica. El análisis de Ehrlich y colaboradores reveló que los humanos consumen casi el 40 por ciento de este recurso.

“Su trabajo puso al descubierto la proporción sorprendentemente alta de productividad primaria neta usada por el ser humano y la destrucción o el uso del suministro de agua dulce”, declaran los expertos.

En este sentido, el secretario del jurado, Pedro Jordano, ha destacado como una de sus contribuciones conceptuales más recientes un artículo de 2011 en el que propugna la Ecología de la intervención frente a la Ecología de la restauración: “En lugar de centrarse en recuperar una especie en concreto, se trata de entender y actuar sobre los procesos de interacción que permiten mantener las especies y funciones ecológicas esenciales para preservar el ecosistema”.

Por su parte Ehrlich lo explica como que, “en términos generales, al actuar sobre un ecosistema, el ser humano tendría que decidir a qué momento anterior queremos volver en lugar de plantearnos recrear un estado prístino”. Él propugna definir primero qué servicios ecosistémicos se buscan para, a partir de ahí, decidir la intervención.