El Parque Nacional de Nairobi ha sido el escenario de la mayor quema de marfil de la historia. El pasado 30 abril ardieron en el fuego 105 toneladas de marfil (un 5% de las existencias a nivel mundial) junto con 1,5 toneladas de cuerno de rinoceronte

Madrid – 5 MAY 2016 – WWF

La totalidad del marfil incinerado proviene de la matanza de entre 6 mil y 7 mil elefantes. Este gesto ha sido una clara demostración de que Kenia no va a tolerar el comercio ilegal de vida salvaje que está diezmando poblaciones de especies amenazadas.

El marfil incinerado ha sido incautado de cazadores y comerciantes furtivos, por lo que en ningún caso puede ser comercializado según las normas de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). La demanda de marfil proviene principalmente de Asia donde los colmillos esculpidos representan un símbolo de lujo y poder económico.

Quema histórica de marfil en Kenia

Quema histórica de marfil en Kenia / WWF

La quema ha coincidido con una Cumbre de alto nivel con representantes de varios gobiernos africanos para debatir sobre la conservación de los elefantes, y la lucha contra el furtivismo y el comercio ilegal de marfil.

En cifras

Se estima que cada año mueren 30.000 elefantes africanos a manos de furtivos. Entre las áreas más afectadas se encuentra Tanzania, que perdió el 60% de sus elefantes en los últimos cinco años, principalmente por furtivismo; Mozambique, que perdió el 50% en cinco años; y África Central, que está sufriendo la pérdida del doble de la media del continente de caza furtiva de elefantes.

Desgraciadamente, si no logramos frenar la tendencia actual de furtivismo podemos llegar a presenciar la extinción de elefantes en África Central.

Sudáfrica, que es el hogar de 80% de los rinocerontes de África, perdió 1175 rinocerontes a manos de cazadores furtivos en 2015. Esta cifra supone un ligero descenso con respecto a los 1215 del año anterior, pero es demencial si recordamos que en 2007 la cifra fue de 13 ejemplares.

Lamentablemente la tendencia es similar en los países vecinos: en Namibia 80 rinocerontes fueron abatidos por cazadores furtivos en 2015 frente a los 25 de 2014; y en Zimbawe 50 rinocerontes fueron cazados furtivamente en el año 2015, más del doble que el total del año anterior.

La caza furtiva ha sido una amenaza para los elefantes desde hace décadas, pero este delito ha crecido hasta convertirse en una red de crimen organizado internacional, algo que incluye a otras muchas especies en peligro.
Esto no es sólo un problema ambiental; se trata de un delito grave que amenaza a la seguridad nacional, la estabilidad política y al desarrollo sostenible. Se trata, además, de la pérdida de oportunidades económicas al privar a las comunidades y los países de recursos naturales vitales, incluyendo los ingresos del turismo.

WWF lucha para combatir el furtivismo trabajando en distintos planos, desde la vía legal así como el trabajo con gobiernos y comunidades locales para revertir este comercio que está acabando con la vida salvaje.