Con una de las mayores densidades de avutardas del mundo -tres mil y pico-, y una población de aves ánsar nada desdeñable, algunos años se ha llegado a los 40.000 ejemplares, la Reserva de las Lagunas de Villafáfila tiene a la población local como principal aliado en su conservación.

Es de suma importancia la labor de los agricultores y sus usos tradicionales, y ha reconocido que la reserva, que está integrada en Red Natura 2000, antes de ser declarada como tal se encontraba en muy buen estado debido a sus cultivos tradicionales y respetuosos con el medio ambiente. Cultivos de cereales, principalmente, que se han mantenido a pesar de que a veces no son tan rentables como en el pasado y de que otros, como, por ejemplo, el lino, han contado con fuertes subvenciones.

Enclavada en Zamora en plena comarca de Tierra de Campos, y creada como reserva Regional de Caza en 1986; Villafáfila es actualmente también Reserva natural; Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA); Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y zona Ramsar, es decir que está dentro de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional.

El espacio ocupa una superficie de 32.682 hectáreas que engloban a 13 pueblos y 11 municipios en los que viven alrededor de unas 4.000 personas.

La superficie agraria ocupa el 92,17 de la superficie total de la reserva y en sus campos de cultivo encuentran refugio numerosas especies de aves esteparias: 800 machos de sisón, más de 400 parejas de cernícalos primilla, 60.000 alondras invernantes, además de las citadas avutardas y ánsares y también grullas, entre otras especies.

Reserva de las Lagunas de Villafáfila, Zamora

Reserva de las Lagunas de Villafáfila, Zamora

La reserva se crea precisamente por su impresionante riqueza de aves -se trata del último complejo lagunar importante de Castilla y León y es reserva natural porque su habitat está fuertemente humanizado-.

Este espacio natural se localiza concretamente en el cuadrante nororiental de la provincia de Zamora, dentro de la comarca de Tierra de Campos.

La suave orografía de su paisaje, compuesto de llanuras inmensas y muy planas, y sus peculiares características geológicas son responsables de la formación de las lagunas salinas que confieren a esta zona húmeda una importancia sobresaliente en la Península Ibérica.

De este complejo lagunar, denominado “Las Salinas” por los habitantes del lugar, destaca la Laguna Grande (Villafáfila), la de Barillos (Revellinos y Villafáfila) con la de Las Salinas (Villarrín de Campos y Villafáfila).
En la Zepa de Villafáfila se ha intentado, por medio de un proyecto Life de la Unión Europea conservar el hábitat del cernícalo primilla.

Este proyecto LIFE va ligado estrechamente a los palomares ya que son básicos para este tipo de ave rapaz de alas color bermejo tan característica de los campos castellanos.

Dos provechos han tenido los palomares tradicionalmente: la cría del pichón -plato típico de esta tierra- y la recogida de palomina (excremento de palomo muy rico en nitrógeno) para abonar la tierra.

Su arquitectura salpica toda la zona y se puede decir que no hay dos palomares iguales: circulares, cuadrados, rectangulares, como chozos africanos o pagodas orientales. (EFE)