Con la recta final de la LXI edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida a la vuelta de la esquina, y con las máximas del director de la cita, Jesús Cimarro, más presentes que nunca, de dar cabida a actores extremeños y ofrecer una programación que luzca cual abanico de posibilidades varias y diferentes, es el turno de Hércules

Mérida  – 12 AGO 2015 – INT

Hércules, pasados los años y su fama, se gana la vida actuando en teatros romanos de provincias encuadrado en una troupe circense. Al estilo de Búfalo Bill cuando ya de mayor iba con el circo y en la pista hacía exhibiciones de tiro y cabalgaba dando vueltas persiguiendo indios de mentira.

Hércules está ya en esas condiciones y en con una troupe de bohemios circenses va contando sus hazañas (sobretodo, los 12 trabajos que la diosa Hera le encargó) al tiempo que intenta reproducirlas sobre la pista.

Festival de Teatro Clásico de Mérida

Festival de Teatro Clásico de Mérida

Aunque en realidad lo que siempre ha buscado nuestro héroe es el amor de una mujer inalcanzable ya para él. Al fin y al cabo como en todas las grandes historias acaba por florecer la autentica historia de Hércules, que en el fondo es la historia misma que desea para sí de todo ser humano: el haber vivido una vida de aventuras sin haber renunciado nunca a su sentido de la justicia, la lealtad y en busca del sueño imposible: la eterna felicidad…

Lo que ha de suceder, sucederá. Virgilio

Esta es la frase que puede definir mejor la palabra “destino”. Una palabra que se utilizaba de forma arbitraria para explicar cualquier suceso de la vida. La “culpa” para bien o para mal siempre era del “destino”.

Hércules representa el viaje de un hombre (¿un semidiós?) que se rebela a un “destino” trazado por dioses y diosas celosos de su fuerza, de su inocencia y de su sentido de la justicia.

Nuestro Hércules acabará sucumbiendo no al “destino” que le preparan desde el Olimpo sino al que la misma sociedad le ira forjando. Y, al igual que nos sucede al resto de los humanos (que no somos semidioses), su vida acabará convirtiéndose en un circo.

Texto de Miguel Murillo