El análisis de la Comisión Europea confirma lo que BirdLife Europa ya adelantó en su evaluación de los primeros cinco años de la estrategia, destacando un completo fracaso para hacer frente a la agricultura más intensiva y perjudicial para el medio ambiente

 

Madrid – 6 OCT 2015  – Redacción

La Estrategia de Biodiversidad 2020 de la UE establece como objetivo final detener la pérdida de la biodiversidad y revertir la degradación de los ecosistemas para el año 2020 en toda la UE. Sin embargo, el balance intermedio de la estrategia publicado hoy por la Comisión Europea pone al descubierto el fracaso de la Unión Europea en el cumplimiento de sus propios objetivos, con muchas especies de fauna y flora todavía bajo la amenaza de la extinción y grandes deficiencias en la conservación de los hábitats, la restauración de los ecosistemas y la adaptación de las actividades económicas a las necesidades de la biodiversidad.[1]

Las conclusiones de la Comisión coinciden con las advertencias que adelantó BirdLife Europa en su propia valoración “Halfway There?”, publicada el pasado mayo. En este informe, BirdLife concluía que Europa está muy lejos de detener la pérdida de biodiversidad, con un declive detectado en el 20% de las especies y el 30% de los hábitats protegidos por las directivas de conservación de la naturaleza de la Unión Europea. Ambos informes coinciden al hacer especial hincapié en la crisis ecológica que sufren las zonas agrícolas y constatan que han desaparecido más de la mitad de las aves vinculadas a estos medios. Este fenómeno se detecta también en España, gracias a los programas de seguimiento de avifauna de SEO/BirdLife, que confirman como especies asociadas a los medios agrícolas, como la golondrina común, la tórtola europeao el sisón común, sufren acusados declives causados por el deterioro ambiental provocado por la política agrícola europea.

Cereales de agricultura extensiva

Para Ariel Brunner, director de Políticas de BirdLife Europa, “esta revisión confirma nuestro análisis: la UE está fallando a la hora de conservar la biodiversidad”. Y asegura que “mientras Europa no va por buen camino, con esta revisión se confirma que, aplicadas correctamente, las directivas de Aves y Hábitats favorecen la recuperación de especies amenazadas. Por ello la Comisión, en el análisis de la eficacia de estas directivas, debe mantenerse firme ante las presiones de algunos Estados y lobbies industriales”.

Tendencia similar en España

España es el país más rico de la UE en especies, hábitats y ecosistemas, y el que más superficie protegida aporta a la Red Natura 2000 de espacios protegidos. No obstante, según SEO/BirdLife e incluso la propia Comisión Europea, existen en nuestro país una serie de barreras a la conservación efectiva de este importante patrimonio natural:

–          Existen carencias importantes de información básica sobre el estado de conservación de las especies, los hábitats y los ecosistemas protegidos en España.

–          En consecuencia, los planes de gestión de nuestras especies y espacios protegidos más emblemáticos no identifican con detalle las medidas necesarias para su adecuada conservación.

–          Las administraciones competentes no divulgan adecuadamente los valores de los espacios protegidos y no implican suficientemente a los actores locales en su conservación.

–          Por parte de las administraciones no hay un compromiso compartido de acometer cambios profundos en las políticas sectoriales, mejorar la calidad ambiental y restaurar los ecosistemas degradados. No se ha asumido con seriedad la importancia de financiar la conservación y gestión de nuestro patrimonio natural como oportunidad económica, sobre todo en las zonas agrarias y forestales, en la costa y en los ríos y otros humedales.

–          Como resultado de esta falta de conocimiento, apoyo y voluntad política, España desaprovecha una gran oportunidad de liderar Europa en la conservación y gestión del medio natural en particular y la sostenibilidad en general.

Asunción Ruiz, Directora Ejecutiva de SEO/BirdLife, explica: “En España tenemos una gran responsabilidad y una gran oportunidad en materia de conservación de la naturaleza. Hemos avanzado mucho en protección y somos líderes europeos, por ejemplo en protección del medio marino. Pero estamos muy lejos aún de hacer bien los deberes correspondientes, bien sea en los Planes Hidrológicos; los Programas de Desarrollo Rural; los planes urbanísticos o forestales, y en la gestión de los espacios más importantes. Tenemos que subir el listón y ganar ambición y rápidez si de verdad queremos dejar nuestro magnífico patrimonio natural en buen estado para las generaciones venideras”.

El pasado julio, ante la posibilidad de que una revisión de las directivas que protegen la naturaleza europea frenara el progreso en su aplicación, más de medio millón de ciudadanos europeos pidieron a la Comisión Europea que respeten y apliquen las esta normativa. Esta masiva reacción popular se convirtió en la mayor respuesta ciudadana hasta la fecha a una consulta pública lanzada desde la Comisión Europea.

Ruiz concluye: “La ciudadanía está hablando alto y claro a las instituciones europeas y los Estados Miembros: más que menospreciar o revisar estas directivas, hace falta redoblar los esfuerzos en su aplicación, cumplimiento y financiación. En estos momentos de una todavía frágil salida de la crisis económica, es una de las apuestas más acertadas que podemos hacer de cara a nuestro futuro común: la de invertir en nuestra verdadera riqueza”.