Los eternos vigilantes del pórtico principal de la Catedral de León no volverán a sus hornacinas bajo el tremendo tímpano del Juicio Final

León – 29 JUN 2017 – PCyL

Las 23 estatuas que desde el siglo XIII decoraban, vigilaban y ejercían una función didáctica desde los tres pórticos de la fachada oeste de la Catedral no volverán, una vez restauradas, a su lugar de origen.

La contaminación, la incuria del tiempo, restauraciones fallidas y, sobre todo, la edad de una piedra de mala calidad impedirán que los apóstoles, sibilas, el rey David o la mítica reina de Saba vuelvan a ser admirados por las personas que accedan a la Catedral por su puerta principal. Fueron bajados de sus hornacinas en el año 2009 y desde entonces esperan quietos y hieráticos la visita de los turistas en el interior del claustro de la Catedral. Para eso han quedado. Para ser admirados y contemplados fuera del contexto y lugar para el que fueron esculpidos. Son como los soldados de terracota del ejército chino que esperan en un museo el sonido de las trompetas del juicio final para despertar.

Algunas de las esculturas apeadas del pórtico de la Catedral de León

Algunas de las esculturas apeadas del pórtico de la Catedral de León / Patrimonio CyL

Para no dejar desnuda y descontextualizada la fachada oeste, donde hasta la Virgen Blanca es ya una copia, técnicos y políticos han decidido colocar réplicas exactas de esas 23 figuras. El Cabildo catedralicio ha decidido pagar de su bolsillo la reproducción de la primera de esas réplicas. No se sabe qué imagen será, ni quién la hará, cuánto costará y cuándo se hará. El Cabildo asegura que cada réplica puede costar unos 200.000 euros. Los políticos de la Junta rebajan esa cantidad a los 20.000 euros.

En cualquier caso, se trata de una obra catedralicia, es decir larga en el tiempo y dejada de la mano de la providencia. Dios proveerá fondos y recursos. Desde que Caja España quebró, el Cabildo catedralicio ha perdido a su mejor mecenas. De ahí la decisión de cobrar entrada a los visitantes de la Catedral. Gracias a esa medida, el Cabildo recauda más de 300.000 euros al año, a cuya cantidad hay que sumar otra cantidad por acceder al Museo Catedralicio.

El Sueño de la Luz

La Catedral de León es un edificio construido en el siglo XIII con graves y grandes deficiencias estructurales. Desde hace casi ocho siglos, la Catedral goza de una mala salud de hierro. Sus muros y vitrales siempre están en obras. Su mantenimiento es diario y caro.  Siempre amenazando ruina, pero siempre resistiendo, algunas veces in extremis. Como sucedió a comienzos del siglo XX cuando hubo que desmontar a toda prisa la gran cúpula barroca que cubría su crucero. También se rehízo todo el hastial Sur. Esta gran obra ha sido considerada por muchos artistas e historiadores como una reconstrucción del edificio, una consideración que ha impedido que la Catedral de León, una de las más bellas y etéreas del mundo gótico, sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

El Sueño de la Luz es un plan director de obras para restaurar y, sobre todo, mantener con criterio el edificio de la Catedral. Cabildo, Junta y Caja España pusieron en marcha este ambicioso proyecto arquitectónico en 2005. Desde entonces se han invertido más de 11,5 millones de euros. Y la Catedral sigue tan frágil como siempre. Amenazando ruina, como siempre.

Vidrieras de la Catedral de León

Vidrieras de la Catedral de León

Ahora, la Junta y el Cabildo van a invertir algo más de 350.000 euros en sanear, limpiar y consolidar los tres arcos del pórtico oeste, el del Juicio Final, San Francisco y San Juan. Quizás la parte más expuesta al exterior y, por lo tanto, más degradada. El regreso de las réplicas de las 23 estaturas será a cuenta gotas. No hay dinero ni medios técnicos.

Pero la parte más espectacular del Suelo de la Luz ha sido el inicio de la restauración de las vidrieras, el santo y seña de la Catedral, el elemento que la hace diferente y única. Hay vidrieras del siglo XIII y muy posteriores. Su conservación es prioritaria, aunque no corren peligro. Para facilitar el acceso de los técnicos a las vidrieras se montó en el interior del templo una plataforma móvil con el fin de trabajar de forma fácil y segura.

Lugar para el culto, no para el turismo

Esa plataforma se utilizó durante unos años también como elemento turístico. Se abrió al público como una forma más de recaudar dinero para reforzar los presupuestos que eran necesarios para restaurar las vidrieras. Hasta que el Cabildo dijo que ya bastaba, que la Catedral es un templo religioso y con finalidad espiritual; el turismo es un accidente o un añadido necesario, pero no primordial. La Catedral es la casa de Dios.

El Cabildo catedralicio es quizás la última institución medieval que aún pervive en el siglo XXI. Autárquica, férrea, cerrada en sí misma y regida por normas ancestrales, el Cabildo es una institución absolutamente opaca.  Una rémora en todos los sentidos, incluido el que afecta a la restauración del edificio y a la conservación de su incontable e incontrolado patrimonio en bienes artísticos de todo tipo y de un valor incalculable no sólo en el aspecto económico sino en el histórico. No hay que olvidar que la mayor parte de esos bienes proceden de donaciones y limosnas que la sociedad leonesa ha realizado a lo largo de los siglos. Un patrimonio de todos que el Cabildo gestiona.

140 millones de euros

En contra de la opinión del Cabildo, el alcalde de León ha recordado recientemente que la Catedral es un auténtico motor económico. Ha asegurado el alcalde que, según una consultora internacional, la Catedral ha generado en los últimos años un movimiento económico de 140 millones de euros y la creación y mantenimiento de 1.400 empleos directos e indirectos.

Catedral de León

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