La pardela contaba el pasado mes de junio con un saludable pollo, que a principios de julio abandonará la colonia para dirigirse hacia el Atlántico. La anilla que portaba el ejemplar ha sido decisiva para precisar su edad. Se remonta a casi a la primera campaña sistemática de anillamiento de la especie en la zona, realizada en 1985

Palma de Mallorca (Baleares) – 8 JUL 2016 – Redacción

Este año en el mes de marzo, en la Colonia de Sa Cella (Mallorca) se capturaba una pardela balear anillada como pollo el 16 de junio de 1986 por el Grup Balear d’Ornitologia (GOB).

Han transcurrido 10.869 días (29 años y 10 meses). En el año 2001, cuando SEO/BirdLife llevaba el seguimiento de la colonia, estaba incubando en la misma zona de la cueva, pero en un nido algo más alejado del ocupado este año. También fue recapturada en el año 2003, pero no se pudo constatar si estaba ocupando algún nido.

Sa Cella es una gran cueva ubicada en el pie de un acantilado de 248 metros de altura, en el suroeste de Mallorca. La boca de la entrada de la cueva se encuentra a nivel del mar, y su forma recuerda una gran ceja, (“cella” en catalán). La pardela balear nidifica en el interior de la cueva, en la zona más seca y con un suelo con sedimento blando que permite a estas aves excavar una pequeña depresión o una hura.

pardela balear

Ejemplar de pardela balear / Cortesía de Pep Arcos – SEO/BirdLife

La mayoría de los nidos están lejos de la entrada, en zonas de la cueva donde no llega la luz. Sa Cella es inaccesible a los depredadores, y es un lugar muy seguro para las pardelas. Aún así, los estudios demográficos basados en datos de esta colonia indican que se da una alta mortalidad adulta, por lo que la población decrece un 14% cada año.

Un GPS proporcionará datos sobre su vida en alta mar

La longeva pardela fue seleccionada este año para llevar un GPS en el dorso de unos 17.5 gramos, durante unos pocos días coincidiendo con el periodo de incubación (marzo-abril), cuando machos y hembras se alternan en la tarea de incubar su único huevo. Cuando no están en el nido, realizan viajes de alimentación a varios cientos de kilómetros de distancia, generalmente a las costas del levante ibérico y Catalunya. El objetivo de este estudio es determinar las zonas de alimentación y su posible interacción con distintas flotas de pesca.

La campaña de marcaje se coordinó con otra desarrollada en Ibiza, en la que SEO/BirdLife participa junto a AZTI e IRBI. El objetivo era estudiar las posibles diferencias en las zonas de alimentación entre aves de distintas colonias.

En el mes de junio la pareja contaba con un saludable pollo que a principios de julio abandonará la colonia para dirigirse hacia el Atlántico.

Tras muchos años visitando Sa Cella, los ornitólogos encargados del seguimiento empiezan a notar cómo van desapareciendo aves reproductoras. Ya no quedan muchas aves con experiencia y tan longevas.

Amenazas inmediatas y futuras

Un reciente estudio publicado en la revista científica “Journal of Applied Ecology” (Genovart et al. 2016),  liderado por el Instituto Mediterráneo en Estudios de Estudios Avanzados IMEDEA (CSIC/UIB) y en el que ha participado SEO/BirdLife,  concluye  que la actual tasa de mortalidad “no natural” de la pardela balear es insostenible. Cada año la población de pardela balear se reduce aproximadamente en un 14%, y si esta tasa de declive no se corrige, la especie podría desaparecer en cerca de 60 años.

Las capturas accidentales en artes de pesca son la principal causa de la baja supervivencia adulta y juvenil, según indica el anterior estudio. En efecto, el 45% de la mortalidad adulta está relacionada con este tipo de capturas. El estudio se realizó precisamente con las aves de la colonia de Sa Cella. La mortalidad no natural detectada en las aves de Sa Cella solamente estaba relacionada con las capturas accidentales, ya que no había depredación por especies invasoras. La situación en otras colonias, como por ejemplo Formentera, podría ser mucho peor, ya que a la mortalidad por capturas accidentales se le añade la causada por la depredación, sobre todo de gatos asilvestrados.

La pardela balear es la única especie nativa de Europa que se encuentra en la categoría de amenaza de “En Peligro Crítico” (CR), de acuerdo a los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Con ello, pasa a ser el ave más amenazada de Europa, un dudoso privilegio para España y, más concretamente, para las islas Baleares, su único enclave de reproiducción.

¿Cuánto puede vivir una pardela balear?

Las aves marinas son muy longevas. El record de longevidad de un ave lo ostenta Wisdom, una hembra de albatros de Laysan anillada en el año 1956, en el atolón de Midway. Wisdom fue anillada hace 60 años, pero probablemente su edad real sea como mínimo de 65 años, ya que fue anillada como un ave adulta en la colonia, y los albatros no suelen regresar a las colonias durante los primeros 5 años de vida. El record de longevidad para una pardela lo tiene una pardela pichoneta de más de 50 años, anillada y recapturada en la isla de Bardsey, en Gales .

En las Baleares se tiene constancia de que las pardelas son aves longevas, con varias recapturas de más de 10 años. El record de longevidad para una pardela cenicienta es de 26 años (Rodríguez & McMinn 2000), pero no  se tenía hasta la fecha un record similar de longevidad para la pardela balear. La falta de anillamientos sistemáticos previos a 1985 hace difícil la posibilidad de constatar aves más longevas, si bien es esperable que la pardela balear pueda alcanzar edades equiparables a las de la pardela pichoneta.

Importancia del anillamiento científico

El anillamiento científico ha resultado ser una herramienta esencial en el estudio de la demografía de la pardela balear. “A nuestra pardela longeva es posible que le queden aún muchos años de vida, si no muere antes en un palangre de pesca. Es ahora cuando las administraciones locales, nacionales y europeas, debe tomar las medidas para que se reduzcan las capturas accidentales, contribuyendo así a la sostenibilidad de la actividad pesquera. Para que nuestra famosa pardela pueda cumplir algunos años más, y sobre todo para que esta especie tan emblemática, y a la vez desconocida, siga estando presente por mucho tiempo en nuestras costas”, asegura Miguel MacMinn Biogeomed Universitat Illes Balears

En SEO/BirdLife trabajamos en esta misma línea desde hace años. En opinión de Pep Arcos, responsable del Programa Marino de SEO/BirdLife, “es urgente tomar medidas para minimizar las capturas accidentrales de pardelas y de otras especies. Para ello es esencial contar con la colaboración de los pescadores, para los que estas capturas solo representan molestias”. En esta línea, SEO/BirdLife trabaja en el llamado Seabird Task Force de BirdLife, buscando la implicación de los pescadores en el desarrollo de medidas de mitigación eficaces.