La compañía de humor, teatro y música Ron Lalá presenta este jueves en el Auditorio su visión contemporánea de uno de los grandes mitos de la literatura

León – 9 ABR 2015 – Redacción

La compañía de humor, teatro y música Ron Lalá presenta su visión contemporánea de uno de los grandes mitos de la literatura universal: Don Quijote de la Mancha. Un canto a la imaginación, al libre albedrío y a la rebeldía necesaria en el marco de una época que guarda sorprendentes parecidos con nuestra actual crisis de principios de siglo. Un viaje del XVII al XXI a lomos de Rocinante.

Con espíritu dialéctico entre tradición y modernidad, los ronlaleros recrean las correrías del caballero andante y su escudero y, simultáneamente, el proceso de escritura de la novela por parte de un Cervantes desencantado, sarcástico y lúcido espejo de la terrible situación social, económica y política de la España del Siglo de Oro. Para ello, Ron Lalá apela a la magia del teatro (la transformación y movimiento del tiempo y el espacio) para plantear un formato cervantino donde las carcajadas se funden con la reflexión, las canciones con las escenas y la participación del público con los textos adaptados de la obra.

Don Quijote de la Mancha

Escena del Don Quijote de la Mancha, de Ron Lalá

El personaje de Cervantes está presente en escena con una doble función: una de ellas es su faceta de autor que acota, explica, realiza “notas al pie”, detiene o acelera la acción, realiza saltos de tiempos y espacios entre escenas… es el autor como demiurgo, pues presenciamos en directo la creación de su inmortal novela. Pero, por otro lado, asistimos también a su periplo vital, nos asomamos al ser humano: sus cuitas, sus recuerdos, sus dificultades, su “crisis de identidad” (tan reflejada en su ficticio caballero) y su desencanto de veterano de guerra frustrado como humanista, como soldado, como autor teatral, como viajero… Compendio y símbolo de los males que aquejaban a la España culta y humanista, Cervantes supone en sí un personaje no poco quijotesco, trasunto de toda una época.

Esta duplicidad de planos (plano del Quijote, plano de Cervantes) está exprimida al máximo en escena con yuxtaposiciones, juegos, interacción con el público, música en directo de diversos estilos y el sello de la compañía: un humor sutil, irónico, crítico, que en esta ocasión se pone al servicio del genio cervantino para acercar al gran público el absoluto clásico universal de nuestra cultura.

Una mirada moderna, sin complejos, con música en directo, de un mito siempre vivo. Un tipo de espectáculo “abierto”, directo, burlesco y dinámico, a la vez culto y popular. Una función en que se suceden a ritmo vertiginoso los momentos más divertidos de la novela, los diálogos más ingeniosos, las reflexiones cervantinas y un puñado de canciones hilarantes. Un juego formal, escénico, textual y musical entre tradición y modernidad, puesto al servicio de la carcajada inteligente. Un espectáculo para aprender, reír, participar y, sobre todo, revivir el mito del Quijote repensando el presente.

Unas palabras del director

Enfrentarse a un montaje del Quijote será siempre hacer pie sólo “en un lugar del Quijote” y, a partir de ahí, pelear contra los molinos de viento. Enfrentarse a, quizás, la mejor novela de la Literatura Universal y además hacer de ella un montaje teatral es de por sí una batalla perdida. Usted podría pensar entonces: ¿y para qué lo van a hacer?, y nosotros responderemos: porque hacer teatro es eso, batallar de manera constante contra molinos, aceptar como norma que siempre es perfectible el artefacto y como un Sísifo levantar la piedra otra vez sabiendo que invariablemente se caerá para ponernos frente a frente con la dificultad de hacer del teatro algo vivo.

El Quijote nos brinda en sus páginas un abanico de aventuras, pensamientos y vínculos entre los seres humanos que es un universo en sí mismo. El reto es poder plasmar de manera aguda y sintética un puñado de todo lo que en él habita, para hacer una semblanza, un poema teatral en el que la música, el espacio y todo el humor de Cervantes se conjuguen en una hora y media. Ahí están los molinos, ahí los vemos; y como los artistas somos caballeros andantes en lucha para encontrar la muchas veces inasible magia del teatro, emprenderemos este montaje con la ilusión de que esta vez sí será posible. Los ronlaleros afrontamos esta aventura con honestidad e ilusión de poder dejarle a la gente nuestra visión de esta maravilla de la lengua castellana que es nada mas y nada menos que El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.