La Comisión únicamente ha acordado una serie de medidas de baja transcendencia

Madrid – Redacción – 10 DIC 2013
La décima reunión de la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC, en sus siglas en inglés) ha finalizado sin prácticamente ningún avance para frenar la sobrepesca del atún patudo (al que conocemos como “atún claro”) y las discusiones sobre las medidas de conservación y gestión necesarias de la pesquería han quedado en punto muerto.

Como resultado, la Comisión únicamente ha acordado una serie de medidas de baja transcendencia que incidirán poco o nada en la mejora del preocupante estado de los stocks de atún en la región.

“Las grandes potencias pesqueras como EE.UU y las flotas de la Unión Europea han rechazado las propuestas de los estados isleños del Pacífico y por Japón. Da la impresión que solo han venido a esta reunión a sellar sus propios planes para continuar con la sobrepesca en esta región”, ha declarado Elvira Jiménez, responsable de Océanos de Greenpeace.

Atunes en una lonja japonesa

Atunes en una lonja japonesa

Greenpeace considera todo un fracaso el que la Comisión no haya logrado aumentar las restricciones al uso de dispositivos agregadores de peces (FAD en sus siglas en inglés) en la pesquería de cerco durante los próximos tres años. Se mantiene la veda en el uso de estos FAD por cuatro meses sin ampliar la restricción para 2014 y con incertidumbres de que se amplíe en el periodo 2015-16.
“Nadie se beneficiará de esto a largo plazo. Cada vez será más difícil capturar el pescado a medida que disminuyan los stocks. Tanto la UE como EEUU, como principales mercados de atún, deben tomar medidas ahora para asegurar que el atún que adquieren provenga de una pesca sostenible,” ha añadido Jiménez.

Durante la reunión de la WCPFC se ha acordado limitar le entrada en la zona de nuevos buques cerqueros y palangreros procedentes de países desarrollados. Esta medida es fundamental para frenar la avalancha de barcos que están entrando en la región y que acentúan aún más la sobrepesca.

Para Greenpeace, esta era una medida necesaria, pero no tiene efectdo si no se reduce la capacidad de pesca. Queda ahora en manos de los estados isleños del Pacífico que tomen las riendas y reduzcan progresivamente las licencias a los buques de pesca provenientes de terceros países. En contraposición, deben desarrollar una industria pesquera local y sostenible.

La organización ecologista lamental que la Comisión tampoco haya querido regular las flotas de palangre de la región, actualmente fuera de control, y cerrar importantes zonas en aguas internacionales a estas flotas. Además, los transbordos en alta mar continúan mientras se saquean los recursos de esta región del Pacífico.

Para Greenpeace, también es vergonzoso que los esfuerzos de los estados isleños del Pacífico de contener el incremento en la capacidad de pesca de bonito de las flotas de palangre haya sido bloqueado por China. Este país ha liderado un grupo las naciones pesqueras asiáticas que también han impedido el cierre a la pesca de una zona de aguas internacionales conocida por las actividades de pesca ilegal que ocurren en su interior.

“Los estados isleños del Pacífico deben tomar el control de su pesquería y reducir las licencias a estos buques de palangre para asegurarse que operan bajo condiciones estrictas cuando pescan en aguas internacionales. Deben tomar medidas de forma colectiva ahora que la WCPFC ha fracasado en su misión”, ha concluido Jiménez.