Greenpeace valora que los jefes de Estado y de Gobierno hayan reconocido la necesidad de que la Unión Europea refuerce su independencia energética a raíz de la crisis de Ucrania

Madríd – Redacción – 24 MAR 2014

Así mismo, Greenpeace considera un paso atrás que no hayan tomado las medidas más obvias para conseguirlo, ya que han sido incapaces de acordar nuevos objetivos sobre las reducción de las emisiones de CO2, el desarrollo de las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética de aquí a 2030.

La organización ecologista critica la actitud del Gobierno español, que debería ser el primero en defender objetivos ambiciosos y vinculantes de energías renovables, aunque solo fuera por la repercusión positiva que tendrían para España en términos de empleo, ahorro económico e independencia energética. Sin embargo, el gobierno de España está manteniendo en Europa la misma actitud antirrenovable que está desarrollando en España.

Emisiones de gases de efecto invernadero

Emisiones de gases de efecto invernadero

Los líderes europeos reunidos en Bruselas han pospuesto las decisiones sobre un nuevo acuerdo climático y energético que podría ayudar a independizar a Europa del peso de las costosas importaciones de energía.

Por el contrario, solo han establecido una hoja de ruta para alcanzar un acuerdo sobre esos objetivos para octubre de este año, justo después de una cumbre de líderes mundiales auspiciada por el secretario general de la ONU en septiembre, donde se discutirán las medidas de lucha contra el cambio climático a partir de 2020.

Greenpeace seguirá trabajando para exigir que la Unión Europea asuma tres objetivos vinculantes para 2030: un objetivo climático de, al menos, 55% de reducciones de emisiones internas de gases de efecto invernadero (comparadas con 1990), un objetivo de energías renovables de un 45% y uno de eficiencia energética del 40% (comparado con 2005).

Los líderes europeos revisarán las propuestas sobre objetivos climáticos y energéticos en otra cumbre de la UE en junio, donde también se ha pedido a la Comisión Europea que presente un plan para la reducción de la dependencia energética.

En 2012, Europa gastó un total de alrededor de 545.000 millones de euros en importaciones de energía. La clara alternativa a esto es una apuesta firme por las energías renovables.