Castilla y León cuenta con 297 Zonas Húmedas de Interés Especial y con dos zonas protegidas de carácter internacional, la Laguna de La Nava, en Palencia, y las lagunas de Villafáfila, en Zamora

Valladolid – 2 JUN 2016 – Redacción

Está prevista la recuperación de cuatro zonas húmedas en las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid con una inversión cercana a 300.000 euros que se sumará a los más de 2,2 millones de euros invertidos en la recuperación de este tipo de ecosistemas en Castilla y León en los últimos años.

El Lavajo de las Lavandera es una antigua laguna situada en el término municipal de Carpio que cuenta con tres figuras de protección: LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) y Zona Húmeda de Interés Especial de Castilla y León. Es un humedal de gran importancia ecológica en el que se detectan problemas derivados del constante vertido de residuos del municipio al entorno del humedal por lo que se realizan los trabajos de recuperación simultánea del humedal y la construcción de la EDAR de Carpio.

Lavajo de las Lavanderas en Carpio (Valladolid)

Lavajo de las Lavanderas en Carpio (Valladolid)

Recuperación del humedal gracias a la nueva EDAR

La recuperación del Lavajo de las Lavanderas ha sido posible gracias al convenio de colaboración que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente mantienen con la Obra Social la Caixa. La inversión, que asciende a 100.000 euros, ha permitido construir un nuevo ramal del canal con 180 metros que permite una mayor superficie de inundación y mejora la depuración de las aguas. Este sistema se ha llevado a cabo mediante tratamiento terciario al discurrir el agua por plantaciones de macrofitas realizando una segunda depuración de las aguas procedentes de la EDAR. Dicho ramal tiene una profundidad de 50 centímetros y una anchura en la parte superior de dos metros. Parte del material procedente de la excavación se ha colocado en los bordes de la zanja consiguiendo aumentar la capacidad de agua del canal, la parte restante de las tierras se han extendido en las zonas próximas a la zona encharcada.

Se ha actuado en más 40.000 metros cuadrados limpiando la zona de restos vegetales acumulados dejando sobre una superficie de 10.000 metros cuadrados la parte radicular de las plantas macrofitas para conseguir una regeneración con el fin de realizar el tratamiento terciario de depuración. Las instalaciones cuentan con un aparcamiento en el que se ha realizado una repoblación con pino piñonero y almendros. La zona de aparcamiento tiene capacidad para un total de diez plazas, dos para autobús y ocho para coches. Además, al borde de la laguna se ha construido un observatorio de aves y se ha acondicionado una zona recreativa y señalización.

La conservación de los humedales de Castilla y León 

Castilla y León cuenta con un total de 297 zonas húmedas catalogadas de interés especial por su valor ecológico y por contribuir al sostenimiento de la flora y la fauna, especialmente, las aves migratorias. Además, nuestra Comunidad cuenta con dos zonas húmedas de importancia internacional incluidas en la lista de la Convención Ramsar: se trata de la Laguna de La Nava, en Palencia, y las Lagunas de Villafáfila, en Zamora.

A través del Plan de Conservación de Humedales de la Junta de Castilla y León se han invertido más de 2,2 millones de euros en la conservación y mejora de humedales: Villasandino, Basconcillo y las Lagunas de Neila, en Burgos; la laguna de Villadangos, Lago de Carucedo y La Baña y Truchillas, en León; Canal de Castilla y Fuentes Carrionas, en Palencia; Cantalejo, en Segovia; Montagudo de las Vicarías, en Soria; Lavajo de las Lavanderas y Riberas de Castronuño, en Valladolid y las Lagunas de Villafáfila y Lago de Sanabria, en Zamora.

Además, está prevista la intervención para restaurar la turbera en las Lagunas de Neila, en Burgos, mejorar la Laguna de La Nava, en Palencia, y acondicionar las balsas de Olmedo y conservar las Riberas de Castronuño, en Valladolid. Todas las actuaciones cuentan con una inversión cercana a 300.000 euros.

La Convención Ramsar es un tratado internacional que consagra los compromisos asumidos por los países miembros para mantener las características ecológicas de sus humedales. España forma parte de este acuerdo con 74 espacios protegidos y 303.090 hectáreas. Castilla y León contribuye al sistema Ramsar con dos humedales: las Lagunas de Villafáfila, en Zamora, desde el 5 de diciembre de 1989, y la Laguna de La Nava, en Palencia, desde el 24 de octubre de 2002, con un total de 3.040 hectáreas. Las Lagunas de Villafáfila tiene una extensión de 2.714 hectáreas y la de La Nava de 326 hectáreas. El ‘Día Mundial de los Humedales’ se celebra hoy bajo el lema ‘Humedales para nuestro futuro, ¡únase a nosotros!’ y se han previsto diversos actos en ambos humedales destinados a difundir la importancia de las lagunas en la conservación de ecosistemas y en la migración de aves en Europa.

La EDAR de Carpio contribuye a la conservación de su humedal

El emisario y la EDAR de Carpio es fruto del convenio de colaboración entre la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Carpio con el fin de mejorar el sistema de aguas de la localidad y favorecer la mejora de la calidad de las aguas. La inversión, aportada al 100 % por la Junta de Castilla y León, asciende a 1.743.767 euros, tiene un caudal de tratamiento de 429 metros cúbicos al día y atiende a una población equivalente de 3.000 habitantes -agrega a la población residencial la componente industrial y ganadera-.

La estación depuradora consta de una línea de agua con pozo de gruesos, bombeo, pretratamiento compacto, bypass y medida, reactor biológico, clarificación y salida, y una línea de fangos completa con deshidratación. La actuación ha comprendido la ejecución del emisario afluente a la EDAR y las obras propiamente dichas de la estación depuradora. La obra de llegada cuenta con un pozo de gruesos trapezoidal de cuatro metros cuadrados de superficie en el que se ha construido la conexión con el by-pass general de la planta que verterá al arroyo de Las Lavanderas en el caso de parada de la misma. En el pozo de gruesos se ha instalado una reja y el detritus retenido se extrae mediante cuchara bivalva. A continuación se encuentra la elevación de agua bruta con tres bombas y posteriormente el tamizado de finos del tipo rototamiz. El proceso biológico dispone de una única línea de tratamiento con un reactor biológico que reduce los indicadores de contaminación y garantiza que la edad del fango y su grado de estabilización cumpla con los parámetros. El reactor biológico es un anillo circular que favorece la simplicidad de las instalaciones.

El efluente del reactor biológico pasa al proceso de clarificación donde se separan los flóculos biológicos, formados en el reactor, del agua depurada. El agua depurada se restituye a Las Lavanderas.

La línea de fangos cuenta con tres bombas que centrifugan en lodo y lo elevan hasta la tolva de almacenamiento. La instalación se completa con un edificio donde se aloja el control y el tratamiento del fango así como los cuadros eléctricos y el camino de acceso.