El poeta, profesor y artista zamorano Atilano Sevillano, lleva a Espacio Creativo García Benito (GaBe), de Valladolid, “La palabra imaginada y otros ARTEfactos”. Una colección de poemas visuales que resume más de dos décadas de trabajo. Hasta el 21 de febrero

Valladolid – 11 FEB 2015 – TamTamPress

Su viaje por la poesía visual le ha llevado a concebir más de 300 piezas. Pero no es hasta 2014 cuando decide mostrarlas. Esta muestra en el GaBe de Valladolid es una de las pocas ocasiones en las que su obra adquiere visibilidad.

La exposición reúne una selección de más de medio centenar de piezas, elegidas entre las más de trescientas creadas por el autor a lo largo de veinte años. Y todas ellas simbolizan la fusión entre palabra e imagen. La palabra se hace imagen y la imagen al mismo tiempo se hace palabra.

La poesía visual puede tener las mismas direcciones que la discursiva o verbal. Así los poemas visuales de Atilano Sevillano (Argusino de Sayago, 1954) pueden evocar el humor, la ironía, la sutileza poética, la crítica y denuncia social, el misterio, la paradoja, etc.

La exposición estará abierta al público hasta el 21 de febrero en horario escolar de lunes a viernes de 9:00 a 13:30 y de 17:30 a 19:30 horas.

El artista Atilano Sevillano frente a sus obras

El artista Atilano Sevillano frente a sus obras

Sbre Atilano Sevillano

Doctor en Filología Hispánica, Atilano Sevillano ha ejercido su actividad docente durante los últimos veinte años como profesor de Lengua y Literatura en el IES “Río Duero” de Tudela de Duero, en la provincia de Valladolid.

Fundó y codirigió la revista “Aljaba” de Salamanca, donde publicó sus primeras composiciones poéticas y su primeros relatos y es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía de Barcelona. Asegura que su primera referencia en el ámbito de la Poesía Visual se remonta a !973; “tuve noticia de la poesía experimental por el numero monográfico de 1973 de la revista “El Urogallo” y posteriormente por la antología de Fernando Millán y Jesús García Sánchez “La escritura en libertad”, publicada en 1975.

En la década de los 80, con motivo de su estancia en Cataluña, como profesor de Lengua Castellana y Literatura en el Instituto de Mollet del Vallés y en un Instituto de Santa Coloma, entra en contacto, en Barcelona, donde residía, con la práctica de la Poesía visual de la mano del vallisoletano José Manuel de la Pezuela (fallecido en Reus, en el año 2000) y del leonés Gustavo Vega con los que estableció amistad. “Conocí también la poesía experimental de Guillem Viladot (1922-1999) y de Joan Brossa (1919-1998) que me abrió el campo de las posibilidades de la poesía visual. Estos cuatro autores han sido mis maestros”. Posteriormente ha conocido la obras de otros muchos poetas experimentales visuales como J.M. Calleja, J.C. Beltán, Antonio Gómez, Fernando Millán y Julia Otxoa.

Durante esos años tuvo la oportunidad de exponer su poesía visual en diversos Centros Cívicos de la Ciudad Condal y junto con varios profesores de Secundaría crea la publicación “Poiesis”, Revista de crítica y creación poética, donde han aparecido algunos poemas de Brossa, J.M. de la Pezuela y Gustavo Vega.

En 1994 se instala en Valladolid, donde, a parte de su dedicación a la enseñanza como profesor de Secundaria, se ocupa de la poesía discursiva o verbal y del microrrelato. “A lo largo de estos años he ido conociendo la obra de Francisco Pino, J.M. Ullán, Francisco Aliseda, y Rafael Marín, entre otros. Y he seguido creando poemas visuales de una manera más o menos oculta, con una obra de más de 300 poemas visuales”. En 2014 se decide a mostrar su obra. Ha publicado dos poemarios: “Presencia indebida» (1999), prologado por el gran poeta Claudio Rodríguez y “Hojas volanderas-haikus” (2008).

Con “De los derroteros de la palabra” (2010), su último trabajo, el autor se sumerge en el mundo de la minificción. Tiene inédito un libro de microrrelatos “Ficciones mínimas”.