La Junta de Castilla y León ha restaurado la parte más dañada del puente de Andaluz (Berlanga de Duero, Soria), fundamentalmente los tajamares, aunque también se han realizado otras actuaciones en su estructura

Soria – 2 DIC 2015 – Redacción

También se ha acondicionado el entorno y se han retirado las barreras metálicas existentes, colocando bolardos de piedra para evitar el paso de vehículos. Las obras, ejecutadas por la empresa constructora soriana Aglomerados Numancia, han supuesto una inversión de 41.770 euros.

Se trata de un puente de origen medieval, realizado en sillería, cuya construcción data de finales del siglo IX, aunque por la forma de sus arcos, ligeramente apuntados u ojivales, se supone que sufrió una reconstrucción posterior.

Puente de Andaluz, Soria

Puente de Andaluz, Soria / Cortesía de elmirondesoria.es

Su estructura tiene 70 metros de luz entre estribos y 115 metros de longitud total. Consta de seis vanos en forma de arco apuntado, de achura decreciente de centro (7,8 metros) a extremo (5,5 metros), lo que le confiere un perfil ligeramente alomado. Entre los ojos, el puente dispone cinco tajamares, con forma de barco aguas arriba y semicirculares aguas abajo. Los tajamares están coronados con sombreretes en ambos lados.

Los deterioros más importantes observados en el momento de planificar la obra fueron: vegetación en paramento del puente y en tajamares; pérdida de sillares en varios puntos de la estructura, especialmente en uno de los tajamares centrales, aguas arriba, y en la coronación del muro que forma la aleta del estribo izquierdo; y desaparición del peto o albardilla de protección en la parte inicial de la estructura.

Para la reparación del tajamar destruido, objeto principal de las obras, se contó con sillares recuperados del cauce por la Confederación Hidrográfica del Duero, organismo con el que se coordinó la intervención, puesto que ha sido el encargado de la limpieza del cauce en las inmediaciones del puente.

También se ha procedido a la limpieza y retirada de vegetación de tajamares y de los paramentos verticales del puente; a la reparación de todos los tajamares mediante la colocación de los sillares que faltaban y el rejuntado del conjunto, para lo que ha sido necesario, en muchos casos, la fabricación de las piezas de cantería oportunas; y la colocación de sillares en los arranques de arcos y bóvedas. Las obras han finalizado con el acondicionamiento del entorno del puente y la instalación de bolardos de piedra para impedir el paso de vehículos por la estructura.