El mercado de San Francisco, situado en pleno casco histórico, comienza a funcionar con más de una decena de puestos

Cádiz – cosasdecome.es – 23 DIC 2013

En el mercado de San Francisco se puede tapear o llevar desde sushi a lomo en manteca pasando por pescado frito o marisco. Se mantienen, también puestos tradicionales como pescaderia, carnicería, fruterías o hasta una churrería.

“Para nosotros ha sido un regalo de Navidad” señala Iria Galán. Nacida en Barcelona lleva 6 años viviendo en Vejer. Es la propietaria de “La Muchacha” un puesto que vende especias al peso, dulces de Vejer, un amplio surtido de aceitunas, legumbres  y algunas salazones. Llevaba año y medio en el mercado, donde tan sólo había ya, además de su puesto, dos fruterías, una pescadería y un carnicería. Ahora los 14 puestos que componen el mercado están llenos y la plaza ha pasado de abrir sólo por las mañanas y los días laborables a todos los días, incluidos domingos, por la mañana, al mediodía y por la noche.

Es el mercado gastronómico de San Francisco que abrió sus puertas el pasado día 8 de diciembre, coincidiendo con el día de puertas abiertas de la localidad, una jornada que suele atraer mucho público a una de las poblaciones de moda de la provincia. En poco más de un mes la plaza de abastos, que todos coinciden que estaba condenada al cierre, se ha transformado en un moderno lugar de tapeo en línea con establecimientos similares que funcionan con éxito en Madrid (mercado de San Miguel) o incluso en la cercana ciudad de Cádiz donde la incorporación a la oferta tradicional de una zona de tapas, el rincón gastronómico, ha supuesto toda una revolución y un revulsivo para el casco antiguo.

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La transformación se ha hecho en apenas un mes. La idea surgió del empresario local Paco Pacheco. Su familia tiene una pescadería en la plaza desde hace más de 70 años, cuando su abuelo, Paco Pacheco, la puso en marcha. Su hijo Nicolás siguió la estela y ya tiene 5 pescaderías en la ciudad. Francisco, 35 años y un “hombre inquieto” según reconoce el mismo, señala que “había visto como funcionaba el mercado de San Miguel en Madrid y otras instalaciones. Así que me fui al Ayuntamiento y les conté la idea”. El proyecto ha fructificado y por medio también ha surgido otro hombre “inquieto” que ha recalado en Vejer, el interiorista Gaspar Sobrino. Ya impresionó a propios y extraños con sus diseños en el Garimba Sur, situado en la plaza de Los Pescaítos y, sobre todo con Las Delicias, un antiguo teatro que transformó en multibar, “empapelando” las paredes con palets reciclados que convirtió en una vistosa pared jugando, tan sólo, con las luces y un espectacular lienzo de 10 metros de altura.

Sobrino, que ha realizado este trabajo de forma desinteresada, ha vuelto a marcar tendencia en el mercado de San Francisco. Iria Galán señala que “esto se va a convertir en un monumento más de la ciudad. Lo va a visitar mucha gente”. El mercado de San Francisco está en pleno casco histórico de Vejer, en la calle del mismo nombre y frente al teatro. Se puede acceder tras cruzar un arco desde la calle Juan Relinque o subiendo unas escaleras desde la calle Los Remedios. Desde fuera no llama mucho la atención: una fachada blanca con dos puertas. El interior tiene forma de u y aloja 11 puestos, más 3 exteriores. Pero cuando se entra la cosa cambia. Hay cierto toque oriental, un recuerdo al pasado árabe de Vejer. Todo lo marcan unas impresionantes réplicas de azulejos blancos con flores y motivos vegetales en tonos pastel. Digo lo de réplicas porque en verdad los azulejos son trozos de material plástico, eso sí, imitan a la perfección la cerámica, dan el mismo pego que algunas excelsas croquetas congeladas. Para que el visitante eche el ojo a los impresionantes techos, donde están los azulejos, además iluminados con focos, las paredes están pintadas en color oscuro, salvo dos montajes en madera situados en las puertas. Los puestos tienen una estética que recuerda a los gastrobares con sus paredes cubiertas con papel a rayas verticales.

En medio de los puestos varios carritos que simulan puestos de feria rodeados de bancos. Ahí se pueden sentar los clientes para tomar las tapas que sirven. Hay de todo. A la entrada, un puesto de pescado frito que va en cartuchos y pollos asados, ya que el mercado está pensado también para que los clientes se lleven la comida preparada. La siguiente parada es “A fuego lento” un establecimiento donde la cocinera Sonia Domínguez, que tuvo el restaurante Besaro en Vejer y que luego ha viajado a Grecia o Inglaterra, prepara tapas muy diversas sustentadas en rebanás de pan, volovanes de hojaldre, canastillas o pequeños bocadillos, todos con un toque moderno. En frente “De cañas” que ofrece lo último de la Cruzcampo, una cerveza sin carbónico, mucho más ligera que la que estamos acostumbrados a tomar.

Juan Moreno y Daniel Ortíz, 27 y 24 años, comandan “Sushi Time”. Es su primer negocio. Son de Vejer. Se dieron cuenta de que la comida japonesa es la última moda y a por ella fueron. Agradecen a Mauricio Navascues, de Gadisushi de Cádiz, la ayuda y la formación que les ha proporcionado. Sirven comida japonesa acompañada incluso de cervezas importadas de ese país. La estrella, por el momento, son los uramaki, unos  rollos de arroz rellenos de mango y crema de queso, además de los nigiri, otro tipo de sushi, de atún rojo de almadraba.

Paco Pacheco ha confiado tanto en el proyecto  que su familia cuenta con cuatro puestos en el mercado, además de la pescadería. Así tienen “De cañas”, luego un puesto de ibéricos y quesos (La Dehesa), “A fuego lento” y también La Bahía que vende marisco cocido, pulpo y algunas preparaciones con atún de Barbate.

Los puestos son propiedad del Ayuntamiento, que es el que ha llevado a cabo el proyecto. Se conceden por un año y luego se van renovando anualmente. Para lograr los puestos los comerciantes tuvieron que presentar sus ofertas por escrito. Se presentaron 13 propuestas, más que los puestos que había disponibles. Por ellos se paga entre 38 euros, de alguno de los puestos que estaban ya en el mercado hasta los más de 300 al mes que se paga por el más caro concedido en la puja.

Uno de los que también está ilusionado con el proyecto es el carnicero Guillermo Melero Sánchez. En su puesto conviven los pavos, preparados para las fiestas navideñas con las tapas. Al mediodía Guillermo se quita su delantal de carnicero y se pone el de color marrón oscuro con la inscripción de “Mercado San Francisco”. Entonces prepara unas tablas con papel parafinado por encima y en las que sirve delicias como el lomo en manteca o el almuerzo campero de Vejer además de las chacinas de la famosa carnicería Luisa de El Palmar.

El mercado de San Francisco abre todos los días. Por las mañana (excepto los domingos) funciona como mercado tradicional. Luego al mediodía y por la noche funciona como sitio para tapear.

Texto: Pepe Monforte

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